Ante la crisis, cada continente se ajusta el cinturón a su manera

La crisis económica mundial está cambiando hábitos en todas las clases sociales. En Estados Unidos está de moda el shopping de lujo a domicilio, porque los ricos no se atreven a salir de las tiendas con sus compras. Las tarjetas de crédito aumentaron los intereses, y los shoppings reducen horario por falta de clientes. En las clases bajas, donde hay mayor competencia laboral entre estadounidenses e inmigrantes, la xenofobia va en aumento.En Italia la ocupación de viviendas surgió como nunca y la gente se deshace de sus tesoros de familia a bajos precios en tiendas de segunda mano. En Francia está de moda el alquiler de terrenos para huertas por 50 euros al mes y el trueque de objetos y servicios. Los franceses no dejan de ir al restaurante pero aprovechan el "menú de crisis", por 9 euros, y en la Costa Azul surge el menú “a voluntad”. En España baja el uso de celulares y la venta de autos, y la gente come en la oficina. Para los adolescentes se acabaron los taxis, ir a tomar copas con amigos, gastar en discos y ropa, y la dependencia económica se prolonga. En Uruguay el mercado laboral todavía no ha sentido demasiado los efectos de la crisis, pero la venta de 0 km bajó más de 30% desde fines de 2008. En la consultora CPA/Ferrere opinan que "es probable que el recrudecimiento de la crisis y sus impactos regionales tengan un impacto interno nada despreciable, con mayor intensidad en la segunda mitad del año".

Punta del Este se prepara para un verano de alto voltaje (con DJs y artistas globales, fiestas exclusivas y una carrera por la noche perfecta)

De Blback Coffee a Solomun, ARTBAT, Marco Carola y Adriatique, la temporada 2026/2027 promete convertir nuevamente al balneario en uno de los epicentros de la música electrónica y el entretenimiento de lujo de la región. Con fiestas en polos, museos, bodegas y espacios al aire libre, Punta del Este combina glamour, turismo internacional y una agenda que empieza a marcar el ritmo antes de que llegue enero.

Con Messi en la mesa chica y US$ 4.5 M de inversión, El Club de la Milanesa estrena planta de 5.000 m2 para producir hasta 5 millones de unidades/mes

(Por Julieta Romanazzi) 20 años de trayectoria y más de 70 locales funcionando: estos son solo algunos números de la cadena está dando el salto más fuerte de su historia. Conversamos con Federico Salas, uno de los socios-fundadores, para repasar el camino desde la primera planta de 300 m2 hasta la entrada de Leo Messi como cuarto socio y la puesta en marcha de una fábrica modelo en Tigre.