Una historia de amor para derretirse (como la muzza de Forno di RoMa)
Rodrigo Amestoy y María Castañares iban juntos al colegio en Pan de Azúcar, fueron novios en los últimos años de primaria y luego, durante el liceo, la vida los distanció. El reencuentro, 35 años después, significó un nuevo flechazo de amor y juntos decidieron no solo ser pareja, sino socios de un emprendimiento que no para de crecer: la pizzería Forno di RoMa, que antes de fin de año abrirá tres nuevos locales propios.
Rodrigo Amestoy y María Castañares iban juntos al colegio en Pan de Azúcar, fueron novios en los últimos años de primaria y luego, durante el liceo, la vida los distanció. El reencuentro, 35 años después, significó un nuevo flechazo de amor y juntos decidieron no solo ser pareja, sino socios de un emprendimiento que no para de crecer: la pizzería Forno di RoMa, que antes de fin de año abrirá tres nuevos locales propios.