Con $1.500 podés participar de la “cocina participativa” de todas partes del mundo

(Por Santiago Magni) La Obrería es el primer espacio gastronómico de cocina participativa del Uruguay. A través de encuentros encubiertos, de 12 personas, se generan instancias íntimas, participativas en las que los comensales tienen un contacto directo con el chef.

Las diferentes formas de innovar en cuanto a gastronomía no sólo tienen que ver con el plato que se presenta, sino el cómo. El rol de quienes degustan un plato pasa a ser determinante en una clase de cocina. Los comensales pueden intercambiar experiencias con Hugo Soca, Danny Sadi o Lucas Fuente dentro de una clase o taller participativo.

Pablo Migliani, director de La Obrería, conversó con InfoNegocios acerca de este proyecto gastronómico, la modalidad y los objetivos del espacio de intercambio culinario.

“Hacemos diferentes cursos, talleres, seminarios, degustaciones y cenas temáticas, que son una vez al mes. Todos los meses seleccionamos un país con una cultura diferente, hicimos de India, Medio Oriente, Francia, Venezuela, donde invitamos a una persona a cocinar la comida de esa cultura y la comida es la excusa para hablar de la cultura del país“, comentó Migliani.

El costo de los cursos y talleres es a partir de $1.500. El chef hace una serie de pasos y a medida de que va presentando cada paso va contando de las características del plato, los ingredientes, y por qué culturalmente esos productos se consumen, los picantes que tiene, entre otras cosas.

“Los docentes que dan los cursos y talleres son reconocidos dentro de la escena local, también traemos gente de afuera, de Argentina, Chile y Brasil, por ejemplo“, explicó Migliani.

Con respecto al tipo de público que participa de estas actividades, Migliani comentó que hay dos perfiles. “La persona amateur que lo hace de hobby, porque todas las actividades están diseñadas para que pueda participar cualquiera. Lo que pasa también es que viene mucho profesional gastronómico, porque el nivel de los contenidos es bastante elevado. Eso permite a una persona que es cocinero, que quiera aprender de la nueva técnica para elaborar panificación con masa madre, que es algo que es súper tendencia en el mundo, y específico“, destacó el director del proyecto.

En el último curso de “masa madre“ participaron en los talleres personas de Garzón, La Huella, Estancia Vik.

“La idea es generar esa expectativa de que la gente esté esperando esa actividad, queremos mantener eso de que son pocos lugares. Ahora estamos armando una cena de comida persa y otra de comida polaca, algo que no estamos acostumbrados y es una buena oportunidad para conocer esas culturas“, explicó Migliani.

El formato es la mesa comunitaria y eso fomenta la interacción entre los diferentes asistentes. “Podes ir con tu pareja, pero automáticamente te sentás ahí y empezás a interactuar con el resto de la mesa, está bueno porque está viniendo mucha gente sola a los encuentros“, agregó Migliani.

“A veces tenés ganas de ir a una actividad y terminás dejando de ir o de lado el programa porque no tenés quién te acompañe. Lo que decimos es, venite sólo, no pasa nada, te sentás y vas a interactuar“, concluyó.

Sus actividades:

Chocolatería, Macarons, Cocina Nikkei, Cakes Americanas, Pastelería para la hora del Te, Comida Latinoamericana, Panificación con Masa Madre, Pastelería Francesa, Sushi, Pastelería de Vanguardia, Tapas, Conservas, Embutidos, Quesos Artesanales, Cocina de olla, Viennoiserie, ABC de la Pastelería, Panadería Francesa, entre otros.

Cenas temáticas:

Son actividades con foco en la cultura de diferentes países, la misma transcurre en su mesa comunitaria donde 12 personas disfrutan de un encuentro interactivo con el chef donde la comida es una excusa para hablar de hábitos y tradiciones de otras culturas: India, Medio Oriente, Cocina Judía, Francesa, Peruana, Iraní, China, Italiana, Venezolana, Japonesa, Vasca, Tailandesa, Mexicana entre otras.

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