Bodega Valdi; una historia de antología

(Por Ernesto Andrade) El equipo de InfoNegocios entrevistó a Jorge y Gonzalo Valdi, padre e hijo que forman parte de la familia  propietaria de Bodega Valdi .

Image description
Image description
Image description
Image description
Image description
Image description
Image description
Image description

 Las tierras donde actualmente se ubica la bodega Valdi, fueron adquiridas por el tatarabuelo de su actual propietario por el año 1884. Juan Valdi, tatarabuelo de Jorge, llegó a Uruguay de casualidad ya que venía desde Europa con el afán de afincarse en Argentina pero el brote de fiebre amarilla no se lo permitió. Campesinos de profesión, buscaron tierras altas, donde las heladas permitieran trabajar la tierra con comodidad y así fue que comenzó su historia; abonando los impuestos acordes a las hectáreas que deseaba trabajar, puesto que en aquél entonces los terrenos no tenían propietario. 

La bodega propiamente dicha, se construyó en tres etapas, en la que el abuelo y el padre de Jorge jugaron un papel preponderante al momento de la edificación e instalación de todo lo necesario para encaminar el negocio. 

Jorge Valdi es la cuarta generación que trabaja en este emprendimiento familiar, cuenta que desde su época escolar, durante la vendimia le pedía a su padre para colaborar en las tareas de producción y el funcionamiento de las máquinas siempre despertó su interés. “Vivo a 250 metros de acá, siempre veía todo abierto y me daban ganas de venir, mi padre siempre me dijo que iba a tener que trabajar muchísimo, que no me iba a gustar pero yo le decía que no iba a ser así” comentó el empresario.

Además de vinos, Valdi ha realizado a lo largo de su historia distintos destilados que en un principio eran vendidos a Ancap, que poseía el monopolio: “todo lo que era la producción del alambique estaba precintado con precintos de lacre”. Una vez finalizado el manejo de la empresa del Estado de forma monopólica de este tipo de bebida se comenzó a fabricar nuevamente mercadería para poder vender directamente al público. 

Para Jorge Valdi, la ventaja de trabajar en familia radica en que sin importar las horas que sean necesarias para sacar el trabajo adelante, todos ponen su grano de arena: “en lugar de hacer 8 se hacen 14 horas y no tenemos problema, muchas veces se arranca cuando sale el sol hasta las diez de la noche, el trabajo tiene que estar terminado”. Una de las dificultades que presenta esta modalidad de trabajo según Valdi, es la posibilidad de que unos se descansen en otros y a veces cueste ir a trabajar. La coordinación de las distintas tareas también presenta un desafío para el empresario, así como la comercialización de los distintos productos en un mercado que presenta una notoria baja.

Sin embargo, cuenta con orgullo que “trabajar con mi hijo es una tranquilidad, un apoyo muy grande, saber que si uno se va por algún motivo las cosas no van a quedar por la mitad”. 

Dejá tu Comentario: (máximo 1000 caracteres)

Comentarios: