Las reuniones de trabajo: necesarias si tienen objetivos

Las reuniones con propósito vs “reunionitis” Las verdaderas oportunidades de trabajar en equipo se dan en reuniones dinámicas, en las que la gente está motivada. ¿Cómo lograrlo?
 

Las reuniones que se tienen porque sí, por rutina, son un desperdicio de tiempo, aumentan el cansancio y erosionan las relaciones. Para apoyar a los equipos y conseguir mejores resultados, los jefes deberían hacerse cuatro preguntas antes de convocar una reunión: ¿Por qué la convoco? ¿Qué temas deben tratarse?  ¿Quién tiene que estar en ella? ¿Y qué puedes hacer para que haya un debate enriquecedor? A menudo, es fácil responder a las primeras tres preguntas. Pero la última cuesta un poco más.
 


En ocasiones, la gente llega a las reuniones sin saber para qué ni porqué y ese esfuerzo organizativo resulta en vano. Los líderes deben cumplir un rol motivador y convocante, promoviendo dinámicas, visión de trabajo en equipo y sobre todo, generando la sensación de avanzar hacia un objetivo común que vale la pena porque tiene un propósito.

Al promover una reunión, ayuda considerar los siguientes elementos: debe generarse un espacio de confianza que invite a la participación, donde todos los participantes se perciban reconocidos. Da vida al propósito: anuncia y explica el propósito de la convocatoria, de modo que todos comprendan por qué están allí y qué se espera conseguir. Alienta a los participantes a una comunicación asertiva, sintética y alineada al objetivo de la reunión.  Haz un avance: al momento de exponer el trabajo, conviene repasar el orden del día, dejando claro cómo prefieres que contribuya cada participante. Haz una pausa para responder a las preguntas y las dudas, y ajusta el orden del día, según sea necesario.
 


Y ten presente, si no hay trabajo real que hacer, ¡no convoques! 

Fuente: Ideas PwC

Por Cecilia Rodríguez, gerente de Selección de Personal de PwC Uruguay

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