Grupo Hospital Privado lanza Código Rojo: mucho más que una app y pone la mira en UY, PY, BO y CL

Hospital Privado es uno de uno de los hospitales más reputados de la Argentina, pionero en transplantes, con su propia universidad de medicina y una red de farmacias que es la segunda del interior del país. Acaba de lanzar Código Rojo que funciona a través de una aplicación del celular, pero detrás de ese desarrollo hay cosas mucho más grandes: el expertise en telemedicina del Hospital Privado y tres equipos móviles apostados en distintos puntos de la ciudad con capacidad para llegar en 8 minutos a salvar un vida. Cómo funciona y por qué quieren exportarlo a Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

Grupo Hospital Privado lanza Código Rojo: mucho más que una app y pone la mira en UY, PY, BO y CLA los servicios de emergencias tradicionales (Ecco, Emi, Vittal, Urgencias, que terminaron brindando atención primaria de la salud a domicilio), muchas veces se les hace difícil detectar un “código uno” en tiempo y forma (la grabación de la charla de la madre del fiscal Nisman con el servicio de emergencia el día de su muerte, es un claro ejemplo). Código Rojo es una solución que desarrollo el Grupo Hospital Privado y que no (no) compite con los servicios de emergencias y urgencias, sino que los complemente (de hecho ya tienen un acuerdo firmado con Vittal en ese sentido).

El servicio Código Rojo se comercializará de distintas formas. Por ejemplo, en cápitas individuales tendrá un valor de $ 350 (más IVA) por persona, aunque un grupo familiar puede contratar un plan de $ 550 con cobertura de una persona en particular y adicionales que -llegado el caso de riesgo de vida- se puede asistir asumiendo luego el gasto médico.

Por eso, la correcta utilización del servicio es clave y demandará una curva de aprendizaje de los usuarios: un Código Rojo mal solicitado tendrá una penalidad de $ 4.500, el equivalente al gasto promedio que demanda una movilización de los equipos.

Una vez instalado el servicio, el usuario (y/o su grupo familiar) accede a una aplicación (para Android y iOS) que tiene un botón grande y claro: pulsado ese botón se activa un Código Rojo que dispara la historia clínica del paciente a la central y al móvil que inmediatamente se pone en marcha rumbo al domicilio geolocalizado desde donde se generó la alerta (llegado el caso, el domicilio o alguna indicación particular se puede ingresar manualmente).

Ese tiempo es clave y parte de la “ganancia” de minutos que aporta el sistema: en el trayecto, los paramédicos van viendo las particularidades del paciente y interactuando con la central.

Llegados al lugar (a bordo de los móviles especialmente equipados), se procede con las intervenciones de protocolo, ajustadas al paciente (no es lo mismo que sea diabético o no, que haya ingresado hace poco al hospital por alguna patología, etc.).

Con la situación controlada, el equipo en el lugar puede requerir (vía tecnología de video), asistencia al especialista médico en la central, solicitar ambulancia para traslado, etc.

Por eso, la correcta utilización del servicio es clave y demandará una curva de aprendizaje de los usuarios: un Código Rojo mal solicitado tendrá una penalidad de $ 4.500, el equivalente al gasto promedio que demanda una movilización de los equipos. Además, habrá modalidades corporativas para empresas y otros servicios de emergencias médicas que podrán tener el respaldo de este desarrollo.

 

 

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