Vayamos prendiéndole una vela a Obdulio (y recemos que santa FIFA valore la historia)

En la jornada de ayer, el mítico Estadio Centenario fue testigo, una vez más, de un hecho histórico, pero esta vez no se trató de ninguna final deportiva ni de un aniversario del lugar en el que se celebró en 1930 el primer Mundial de Fútbol. ¿Qué pasó entonces? Pasó un acto de fe, porque Dios es redondo como una Nº 5 y cuatro países -Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile- lanzaron oficialmente su candidatura para albergar la Copa del Mundo 2030. ¿Será viable? Persignémonos y esperemos que para FIFA el peso de la historia valga más que el de las inversiones.

 

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Parecería no tener ninguna arista relacionada al mundo empresarial y de los negocios, sin embargo, no es así. Para que el sueño de que un Mundial de Fútbol vuelva a Sudamérica, y más para que esto suceda en Uruguay cuando se cumplan los 100 años de la primera Copa del Mundo, se requieren de muchos compromisos, tanto públicos como privados, para cumplir con todos los requisitos necesarios para presentar una candidatura seria y formal a la FIFA.

Sin el apoyo de numerosos stakeholders del sector empresarial privado como del ámbito institucional público este camino hacia el 2030 es largo y sinuoso. Más allá de un plan de trabajo muy rígido que todas las federaciones deportivas hacen, de modo individual o colectivo, para presentar su candidatura, es el país entero el que debe ponerse al hombro un sueño como este de ser candidato a sede del Mundial de Fútbol 2030.

En esto no solo rueda la pelota, todo se pone en juego: para empezar la infraestructura deportiva, sin duda, pero también la logística, la hotelera, la de servicios, la financiera, la de salud, etcétera, etcétera.

Si bien para los uruguayos -como para los argentinos, paraguayos y chilenos- el fútbol es casi una religión y nadie pondría un palo en la ruda, basta recordar lo que fue Brasil 2014, donde en vísperas del Mundial hubo una enorme ola de indignación que recorrió todo el país, desde los habitantes de las favelas hasta reconocidas figuras mediáticas que criticaban el exceso de gasto o de inversión en el evento.    

Está claro que no somos lo mismo ni la coyuntura es similar, pero el ejercicio de la memoria nunca está de más para hechos históricos como estos.

Ahora bien, volviendo al presente, sin duda que solos no íbamos a poder, por eso, como bien dijo el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, “si hay un momento en el que pasa el ómnibus y hay que tomarlo es 2030”.

“Creo que han sido muy inteligentes las cuatro federaciones de plantear ir juntas -sostuvo Lacalle Pou-. Obviamente que el ancla es esta torre, este estadio, los 100 años. El motivo de traerlo a América del Sur es el Mundial de 1930 y la celebración de los 100 años. Pero juntos se tiene más fuerza”.

“El fútbol es una actividad privada en la que el Estado tiene para colaborar. Esta es una de las situaciones, porque obviamente va a requerir de temas de Marca País e inversión y el gobierno está dispuesto a ayudar. Ese es el compromiso que venimos a asumir hoy con los ministros y los presidentes de las federaciones”, apuntó el presidente.

Como decíamos al inicio, candidatearse para ser sede de un Mundial de Fútbol parecería no tener -a priori- vínculo con el mundo empresarial y de los negocios, pero sí lo tiene y mucho y por eso en InfoNegocios nos preguntamos si esta empresa tiene socios que sueñen con levantar la copa.  

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