Barraca San Pedro abrió nuevo local y logró certificación ISO9001

La Barraca San Pedro cumplió 25 años, es la segunda a nivel nacional en obtener la certificación ISO9001 y continúa en un crecimiento con ritmo seguro. La empresa que se dedica a la comercialización de todo tipo de productos para la construcción así como también cerámicas, porcelanatos, revestimientos, baños, cocinas y muebles mantiene su promesa de servicio diferenciado y dedicación.

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Barraca San Pedro abrió sus puertas hace 25 años en su local de Rodó 1027 con la meta de ofrecer un servicio a la comunidad mercedaria y alrededores, en esa época grandes empresas en el rubro marcaron que la innovación, el sacrificio, la apertura y el trabajo arduo fueran los pilares. Estos mismos le han permitido estar más vigentes que nunca y crecer año tras año. 

La empresa es la segunda barraca a nivel nacional en su rubro, en tener la certificación ISO9001 “esto lo conseguimos hace tres años y se viene renovando cada año, fue gracias a un curso que hicimos que nos dimos cuenta lo importante que es tenerla porque nos ha ayudado en múltiples procesos, sobre todo en ser más eficientes. Los márgenes de rentabilidad no dan más, la competencia nos ha llevado a bajarlos, los compromisos que hay a nivel de impuestos son realmente altos y esa situación solo se revierte siendo eficientes”.

Este 2019 la gran novedad fue abrir el 23 de febrero su nuevo local en la esquina de la barraca por la vereda contraria la cual impacta no solo por fuera sino también por dentro. “Hace mucho queríamos tener algo con otro nivel porque creo que Mercedes y la zona se lo merecen, para adquirir ese tipo de mercadería muchas veces la persona debía viajar a Montevideo y por eso apostamos a cubrir esa necesidad y brindar un espacio amplio, moderno y en el cual se puedan encontrar productos destacados para el hogar tanto en baldosas, porcelanatos, revestimientos, baños, cocinas, muebles y demás artículos. Logramos el objetivo de que el lugar no abrume con la cantidad de mercadería pero que sí logren encontrar una diversidad de productos de una gama diferente de la que teníamos habitualmente”. 



 

Martín San Pedro, desde la dirección recordó; “hace 25 años esta empresa nació como un proyecto por necesidad, con el apoyo de un amigo arrancamos con cero capital, lo que nos respaldaba era el buen nombre que siempre hemos tenido. Nunca en mi vida había pensado hacer algo en este rubro pero como mi amigo tenía una barraca me traje materiales a consignación y ahí comenzó todo, día a día, semana a semana pagando y creciendo poco a poco con gran sacrificio y el apoyo invaluable de mi viejo, a quien lamentablemente este año lo perdí y por eso decidí no hacer ningún festejo”. 

“Empezamos a transitar con el apoyo de los clientes tratando de darles un buen servicio, con variedad de productos e intentando estar al tanto de lo que se estilaba. En esos años fue cuando en la construcción se dio un cambio muy drástico pasando del hierro al plástico: cañerías, desagües y demás instalaciones, fue una explosión a la cual tuvimos que acompasarnos. Considero que ser jóvenes nos vino bien para estar atentos y abiertos, tratamos de viajar bastante y buscar productos que no hubiesen y fueran innovadores para los clientes locales”.

Haciendo referencia al crecimiento recordó “todo inició en este local ubicado en Rodó 1027 con una pequeña barraca, luego compramos la casa lindera, que transformamos en el primer showroom de cerámicas. Más tarde adquirimos la parte del fondo que da a calle Wilson Ferreira Aldunate y a los años el área que da a calle Espinosa a donde trasladamos el show room. Ese proceso se fue dando progresivo a medida que fuimos anexando más productos, adecuándonos a como lo hacía el mercado uruguayo y de la región. Por ejemplo los porcelanatos no existían solo eran las baldosas calcáreas y luego aparecieron las cerámicas de Olmos. En oportunidad de asistir a una feria en Brasil empezamos a importar cerámicas ampliando la oferta a los clientes no solo en modelos sino también en precios”. 

Recordando sus primeras ferias fuera del país “estamos acostumbrados a las ferias del LATU y cuando llegamos a Brasil en 1997 fue un impacto, son demasiado grandes, no hablábamos el idioma… (risas) una experiencia inolvidable. Luego uno se va acostumbrando y hoy nos parece algo común al igual que en otros países pero al comienzo todo es nuevo. Así mismo ir a ese tipo de lugares nos posibilitó acceder a otros productos, aprender del mercado de otros países y generar vínculos”.

En cuanto a la competencia, el empresario comenta que “no fue sencillo hace 25 años comenzar con una barraca cuando estaban negocios como Casa Caulin o Barraca Porras que tenían una trayectoria de muchos años e intachable, además de una clientela enorme, el dinero, los proveedores… en fin no fue fácil. Tratamos de crear nuestro lugar e innovamos en aspectos tales como abrir los sábados de tarde. Me pasó de estar en mi casa y decirle a mi padre “qué hago acá si puedo estar en la barraca”, él me acompañó siempre y así empezó algo que hoy es habitual para la gente. También en ciertas marcas que no estaban en el mercado, siempre busqué innovar y trabajar mucho”. 

Al comentar cómo ha vivido el proceso de comenzar atendiendo solo y pasar  a tener a cargo a un grupo de personas “sin dudas es un trabajo difícil hacerse empresario o comerciante como me gusta decir, en mi caso no tengo estudios terciarios pero si múltiples capacitaciones que me han ayudado arduamente, además de ese espíritu emprendedor que siempre me ha caracterizado. Constantemente digo que mi carrera la he hecho en la universidad de la calle. Algunos amigos dicen que soy inteligente, eso no lo se, no es una valoración que haga, solo se que soy muy trabajador y consecuente”

“Al principio no teníamos empleados, trabajábamos solos con mi padre. En mi caso cargaba, descargaba, atendía, cobraba, barría los pisos y hacia todo. Al empezar a crecer emprendimos a contratar personas que nos ayudaran y es algo que me gustaría resaltar porque somos un equipo muy unido y sin ellos nada de esto hubiera pasado. Acá hay personas que hace 24 o 23 años que trabajan con nosotros, ya son de mi familia y la confianza que les tengo es plena. Ellos al igual que yo nos hemos ido haciendo en el paso de estos años, todos comenzamos desde abajo y es algo que reconforta porque es mucho tiempo de compromiso, dedicación y buen trato a la gente, siempre tratando de resolver lo que necesitan”.



 

“La idiosincrasia de la empresa desde que abrimos hasta el día de hoy –años más años menos- es cambiar e innovar cada año para poder crecer, las empresas deben ser dinámicas, cuando se para y se cree que ya se llegó eso marca un retroceso para atrás y a la larga problemas. El mundo se renueva y la velocidad de cambio es bestial y si nos quedamos quietos retrocedemos. Considero que la tecnología viene para quedarse, en nuestro rubro nos ayuda en ciertos aspectos y que si bien muchas cosas se pueden comprar on line cuando una persona quiere hacer su casa, renovar su cocina o baño no compra y mira en la computadora, prefiere venir al local tocar las cosas, ver los colores en vivo, las texturas, dimensiones; eso no creo que cambie. No me parece que la tecnología reemplace las relaciones interpersonales, quizá en otras áreas pero no en esta” afirmó lo cual es correcto dado que es ahí donde nacen los clientes y los amigos.

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