Un mar de cambios (y kilos de plástico reutilizado)

(Por Ernesto Andrade) Mare en sus primeros nueve meses de vida ya reutilizó más de 1.000 kg de plásticos originados a partir de residuos rurales como silobolsas y bolsones de fertilizantes, generó más de 25 puestos de trabajo y le brinda a las empresas la posibilidad de dar una utilidad a sus residuos.

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Andrea Ramagli es Lic. en Comunicación y Máster en Dirección de Marketing y Comunicación de la UOC Barcelona y hace nueve meses fundó Mare, una empresa que tiene por objetivo la transformación de residuos rurales como la silobolsa (que es blanca por fuera y negra por dentro) y los bolsones de fertilizantes, al recuperarlos, lavarlos y que mediante talleres independientes se les pueda dar una nueva vida útil. 

Desde el comienzo de la actividad, se llevan procesados y reutilizados más de 1.000 kg de plástico y se generaron más de 25 puestos de trabajo. Las manos que realizan la labor, pertenecen a mujeres rurales y en situación de vulnerabilidad cuya labor transforman los desechos del ámbito rural en productos sustentables; “de esta manera el proyecto tiene un triple impacto, económico, social y medioambiental” comentó la empresaria. Por otra parte, se le suma a los talleres de costura descentralizados, la alianza con Resur, que brinda capacitaciones en distintos oficios a personas privadas de libertad. 

¿Qué se elabora con la materia prima obtenida?

Lo que hacemos son muchos regalos empresariales, todos nuestros productos se pueden personalizar y muchas empresas nos encargan y hacemos regalos para eventos o fin de año y luego tenemos puntos de venta que nos compran los productos y los revenden. Otro servicio que ofrecemos es el packaging sustentable a medida, elaboramos uno personalizado para la marca 1000 Razones -una tienda de alquiler de vestidos- y confiaron en nosotros para confeccionar las bolsas donde van y vienen las prendas, también Ocio Wine de Punta del Este nos encargó las bolsas para su tienda, entre otras marcas. 

¿Qué aceptación tiene de parte de la gente?

La verdad que muy bien, estamos desbordados, nos contactan muchas empresas, en gran porcentaje allegadas al medio rural, ya que es una forma de contribuir con el impacto que generan en el medio ambiente. El año pasado recibimos el fondo Kenn S George, un proyecto de la Universidad Católica del Uruguay en conjunto con Kenn S. George Fund for Entrepreneurship, que invita a pequeñas y medianas empresas a validar sus negocios a través del desarrollo de sus capacidades.

¿Cuál es el futuro?

Nuestro objetivo es poder exportar. Hacemos de todo tipo de bolsas y contenedores y tenemos una línea de accesorios de surf y mi meta es poder exportar las fundas (de tablas de surf). Vemos aquí un nicho de mercado. A esto se le suma el contacto de las empresas con el fin de analizar la posibilidad de utilizar los desperdicios que ellas generan, para venderles los productos que nosotros elaboramos, no descartamos ninguna posibilidad, pero aún estamos explorando esta beta. 

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