¿Por qué la comida para celíacos es tan costosa?

(Por Santiago Perroni) Está estimado que los celíacos destinan cerca de 35.000 pesos anuales más que el resto de la población a la compra de alimentos. Algunos productos aptos para celíacos que se encuentran en los supermercados cuestan un 200% o 300% más que un alimento similar para alguien que no padece la enfermedad.

Según estadísticas internacionales el 1% de la población mundial es celíaca. En Uruguay no se tiene una cifra concreta porque, según explicó la Asociación de Celíacos del Uruguay (Acelu) a InfoNegocios, las mutualistas no cumplen con el decreto que los obliga a informar al Ministerio de Salud Pública acerca de nuevos diagnósticos. La mayoría de los celíacos no tienen diagnóstico.

Las personas que tienen celiaquía deben evitar el gluten y tienen que cambiar el trigo por harina de arroz o mandioca. En Uruguay la producción de estas últimas dos es escasa y eso lleva que el precio de los productos que tienen estos ingredientes se dispare.

“La producción de productos para celíacos es costosa también por los cuidados que hay que tener: las cosechas deben ser almacenadas en lugares donde no haya trigo. Si te dedicas solo a eso no hay inconveniente, pero es peligrosa la contaminación cruzada y es difícil de controlar. Además, la planta donde se producen los alimentos debe estar habilitada por el Ministerio de Salud Pública y no solo por la Intendencia, como sucede con la mayoría de los alimentos. Como la producción en Uruguay no es masiva, también quienes elaboran comida para celíacos se aprovechan y marcan un poco la pauta”, dijo Claudia Olivera, secretaria de Acelu, a InfoNegocios.  

Los Leños es un restaurante totalmente libre de gluten avalado por Acelu, pero eligen no promocionarlo de esa manera. Va mucha gente celíaca que aprovecha para poder comer afuera junto a toda su familia y pedir los mismos platos sin miedo a que estén contaminados. Pero también van personas no celíacas y no notan diferencia en los sabores, aunque sí se sienten menos hinchados después de comer. Según explicaron desde Los Leños, el hecho de que la comida sea libre de gluten no afecta los precios de los platos.

“Las harinas que no son de trigo no son tan caras. Hay determinada materia prima que es algo más cara, pero no debería variar mucho cocinar para un celíaco que para alguien que no tiene esa condición. Hay gente deshonesta que aprovecha esa brecha para vender más caros sus productos”, dijo Daniel Pérez, jefe de sala de Los Leños, a InfoNegocios.

Según Olivera, en los últimos tres años se duplicó la cantidad de productos aptos para celíacos disponibles en los supermercados uruguayos. “La industria nacional invirtió en la elaboración sin gluten y eso normalizó un poco los precios. De todos modos, sigue habiendo una diferencia grande entre el costo de un alimento apto para celíacos y uno que no lo es”, explicó.


Por otra parte, los celíacos entienden que no reciben un trato igualitario. Acelu propuso el año pasado que los productos aptos para celíacos sean exonerados de impuestos, pero por el momento esa propuesta fue desestimada por el Gobierno.

Tu opinión enriquece este artículo:

Audi lanza en Uruguay las nuevas Q3 y Q5, con más tecnología y precios desde US$ 68.000 (y se sube al éxito de la F1)

(Por Antonella Echenique) La marca alemana presentará hoy por la tarde en el Audi Zentrum Montevideo las nuevas generaciones del Audi Q3 y el Audi Q5, dos modelos clave dentro de su portafolio global y también en sus ventas locales. Llegan con más tecnología, nuevas soluciones de electrificación y precios desde US$ 68.000. El evento también pondrá el foco en el desembarco de la marca en la Formula 1, tras un arranque alentador en la temporada con puntos sumados el fin de semana pasado en el Gran Premio de Australia.

 

Prohibición de monoambientes (un impacto inflacionario inmediato)

La semana pasada un senador del Frente Amplio, Gustavo González, anunció que presentaría una propuesta para limitar o incluso eliminar los monoambientes en las nuevas construcciones. Dicha iniciativa plantea que toda vivienda nueva tenga al menos un dormitorio separado, así como un mínimo de superficie de 35 m2. Este proyecto lógicamente generó el rechazo inmediato de los desarrolladores privados de la construcción. Para analizar qué impacto genera esta propuesta consultamos a Javier Ache, gerente comercial de InfoCasas.