De nubes se trata

Desde hace un par de años, todo el mundo habla de “nube” como una de las principales tendencias dentro de la tecnología de la información. Más allá de la etiqueta “nube”, es importante entender conceptos generales de qué significa, para que se aplica y por qué es tendencia. A priori, todos conocemos a grandes rasgos qué es un conjunto de tecnologías de la información que se combinan y se ofrecen como servicio a través de un proveedor, a los cuales se accede a través de internet.

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Según el experto Nicolás Rodríguez de Logicalis, la nube se trata de una alternativa tan fácil de usar, tan disponible, tan práctico, que hace que el paradigma cambie y se torne atractivo, sobre todo desde la perspectiva económica. Los tiempos de implementación son menores, el mantenimiento de la infraestructura es menor, las ventanas de inactividad son menores o nulas, la alta disponibilidad permite una operativa 24x7 y la elasticidad de para escalar (casi sin límites) cuando es necesario y decrecer de manera análoga, son argumentos que laudan la discusión ¿nube si o nube no? La respuesta no admite mayor análisis. La adopción de estas tecnologías ha permitido que los departamentos de informática tengan una mayor visibilidad y capacidad de respuesta para adaptarse a nuevos requerimientos o cambios.

Hasta hace un par de años, ya habíamos visto toneladas de slides en presentaciones de diferentes actores que marcaban el “camino hacia la nube” como el nuevo paradigma. Ese camino parecía muy lejano, casi inalcanzable y a veces hasta utópico. Lograr el interés real para ser escuchado o tener conversaciones a nivel empresarial sobre nube era difícil. Hoy la nube ya está aquí, y allá. En todos lados. Directa o indirectamente usamos una o varias “nubes”. Recorrimos ese camino casi sin darnos cuenta de lo que iba sucediendo en el transcurso. Para algunos ese camino todavía no terminó.  La realidad es que no hay un único camino, sino varios, avanzando a diferentes velocidades cada uno. Ese camino “invisible” lo hicimos a nivel personal al tener cuentas como Gmail, Yahoo, Hotmail u otras del estilo, al utilizarlas para mensajería instantánea, compartir archivos, videos, etcétera, permitiendo comunicarse con otras personas en cualquier lugar del mundo. Todo esto fue posible gracias a la “nube”.

La nube fue generando curiosidad en algunos, interés en otros y siempre ganando adeptos. La “transformación digital” venía siendo parte de distintas conversaciones hasta que una circunstancia global empujó de la noche a la mañana a acelerar estos cambios. Sin esta coyuntura los cambios se hubieran demorado por diferentes motivos (comodidad, status quo, permanencia en la zona de confort a nivel digital, desconocimiento de nuevas tecnologías, etc.).

La pandemia trajo aparejada nuevas formas de operar para las empresas, acelerando la adopción de tecnologías existentes hasta entonces no explotadas en todo su potencial. Surgieron así nuevos desafíos y oportunidades, donde las empresas pudieron confirmar que la efectividad de los servicios en la nube de todo tipo, servían y se volvieron una necesidad.

En pocas palabras a lo que nos referimos concretamente son formas de acceso seguro a la información, colaboración en tiempo real, conectividad con los centros de datos, escritorios virtuales para usuarios, disponibilización de la ofimática más allá de la oficina física, entre otros, resumido en lo que conocemos como “trabajo remoto”.

Es bueno tener en cuenta las siguientes consideraciones para derribar algunos mitos de los escépticos de manera práctica y sencilla al momento de utilizar tecnologías de nube

-          “Mi ancho de banda no es suficiente para usar la nube”. Si en su empresa se pueden reproducir videos de YouTube, la velocidad de internet no es un impedimento.

-          “Toda mi infraestructura va a estar en la nube?”. No es necesario migrar todas las cargas de trabajo a la nube. Se puede elegir cuales si y cuáles no, además de priorizarlas y ordenarlas para su migración. Los escenarios híbridos son el mayor porcentaje en la actualidad.

-          “La nube es más cara”. La flexibilidad de la nube permite realizar ajustes y optimizaciones, definiendo horarios de uso de los servicios, permitiendo ahorrar costos y ser más eficientes.

-          “Pierdo control sobre mis datos”. La nube ofrece mayor cantidad de herramientas de visibilidad de todos los servicios, aplicaciones, servidores, bases de datos y otros servicios que corren en la nube. Algunas de estas herramientas también permiten aumentar la visibilidad on-prem.

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