Actividad, dólar e inflación: todo crece en el segundo semestre

Hace unos meses, en el debate entre economistas se había instalado una curiosidad: cuando se hacía referencia a la velocidad de recuperación se asociaba a cuál imagen se dibujaría en la gráfica que reflejaría ese comportamiento.
 

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Para algunos, podría parecerse al swoosh de Nike pero para otros la recuperación de la actividad económica se daría en forma de “K”, con sectores que tendrían una rápida dinámica de crecimiento y otros que responderían de forma más rezagada. Esto se ha verificado ya con los primeros datos de PIB posteriores al segundo trimestre de 2020: la construcción y la ganadería -tanto en su fase primaria como industrial- tuvieron una respuesta más rápida e intensa que el resto de los sectores, que se han recuperado con un mayor rezago.  
 


En dos semanas conoceremos el dato del PIB del tercer trimestre de 2021, pero a falta de este dato es posible analizar otros indicadores que tienen una frecuencia mayor: en los meses relevados del segundo semestre del presente año han crecido la venta de gasolinas, de energía eléctrica y faena de bovinos así como se ha incrementado la recaudación de IVA e importaciones de bienes de capital. 
 


Este dinamismo de la actividad ha respondido más a un mayor impulso de las exportaciones y de la inversión que del consumo privado, condicionado este último por la ya verificada recuperación del mercado laboral en su variable de quantum (empleo) como de precio (salarios). Respecto a esto último, los ajustes de salarios que se están acordando en la novena ronda de negociación salarial se han ubicado en algunos casos por encima de las pautas oficiales. Esto agrega una presión adicional -a un tipo de cambio “ordenadamente” creciente por un “tapering” ordenado en Estados Unidos- sobre las metas inflacionarias. 

Por:

Ramón Pampín, gerente de Consultoría Económica de PwC Uruguay.

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