Casi 8 de cada 10 trabajadores no pueden hacerlo a distancia (y los hombres se llevan la peor parte)

“Trabajo a distancia y con contacto en Uruguay” es un estudio del economista uruguayo Rafael Guntin quien desde la Universidad de Nueva York, donde está haciendo un doctorado, analizó la configuración de los tipos de trabajo en Uruguay según variables como género, educación y acceso a internet, entre otros.

“En general las recesiones tienden a golpear más el ingreso de los hombres que el de las mujeres”, escribió. Una manera de saber cómo puede afectar a hombres y mujeres la actual crisis es viendo qué tan expuesto están sus trabajos a las medidas de encierro y distanciamiento social, según dice. “Para Uruguay encuentro que 29% de las mujeres tienen trabajos que pueden hacer a distancia, mientras que este número es solo 19% para los hombres”, explicó.

En cambio, hombres y mujeres realizan en similar proporción trabajos de alto contacto (21-22%). “En principio, por este canal esperaríamos un impacto directo mayor sobre hombres que mujeres”, concluye.

Guntin explica que las políticas de encierro afectan directamente los trabajos difíciles de hacer a distancia, mientras que las políticas de distanciamiento social afectan directamente los trabajos con contacto muy cercano con otras personas.

En Uruguay 77% de los trabajadores tienen dificultades para trabajar desde la casa. El 22% de los trabajadores hacen trabajos de alto contacto, que requieren estar habitualmente con personas a menos de 1 brazo de distancia y alrededor de 58% tienen trabajos de bajo contacto pero que no se pueden realizar a distancia.

Los trabajos a distancia y de bajo contacto son realizados en una mayor proporción por trabajadores de mayores ingresos.

“También vale la pena notar que la desigualdad crece en el trabajo a distancia al considerar el acceso a internet en el hogar”, explica.

Menos del 10% de los trabajadores con primaria completa (o menos) pueden trabajar a distancia, en cambio esta cifra es mayor al 60% para los que tienen al menos 4 años de educación terciaria. Los años de estudio explican de manera significativa la variabilidad en las posibilidades del trabajo a distancia.

Las personas de mayor edad, que se estima que son las más vulnerables al virus, realizan relativamente más trabajos con contacto cercano y menos trabajos con posibilidades de hacerse a distancia.

 Sectores intensivos en trabajos presenciales y de alto nivel de contacto representan el 45% y 29% de la producción nacional respectivamente.

La tasa de trabajadores con posibilidades de trabajar a distancia es similar al promedio global, pero es superior al promedio de la región. Esto es consistente con el hecho que la posibilidad de trabajar a distancia se relaciona positivamente con el ingreso per capita a través de países.

La tasa de trabajadores con trabajos de alto contacto también es similar al promedio, pero también es similar al promedio de la región.

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