El Colectivo Gastronómico Uruguay levanta la VOZ

El Colectivo Gastronómico Uruguay (CGUY) es un conjunto de diversos actores del sector preocupados por sus dificultades que, aunando esfuerzos, pretende diseñar las estrategias para sortear las dificultades que deben enfrentar al arribo en Uruguay del COVID-19. Hoy está formado por 230 empresas que en conjunto emplean a más de 5.000 trabajadores de diferentes zonas del país. 

Su visión es ubicar al Colectivo Gastronómico como referente en la actividad profesional en Uruguay, elaborar estrategias para la actualización y sustento de emprendimientos, promoviendo sus principios éticos fundamentales como factor primordial para el desarrollo del sector. 

Con una misión bien clara, transmitir su voz para la discusión de dificultades del rubro gastronómico, brindando a los entes públicos y privados la información necesaria para resolver problemas estructurales que posibiliten el mejor funcionamiento.

En estos 60 días han logrado tener diálogo con autoridades del Gobierno Nacional, puntualmente con el presidente de la Cámara de Representantes, Dr. Martín Lema y la directora general de la Secretaría del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Dra. Valentina Arlegui. Se avanzó en pedidos que han sido expresos para el sector como: la flexibilidad de trabajadores que tienen menos de 150 jornales trabajados mensuales; créditos blandos para el sector; el no corte de servicios públicos como UTE, OSE y ANTEL por falta de pago. 

Estos logros son bienvenidos pero aún insuficientes ya que continúan con problemas endémicos del sector tanto los creados por la pandemia como por dificultades existentes con anterioridad. 

Estos son los puntos que el CGUY cree que deben continuar dialogando con las autoridades, con el fin de lograr acuerdos que permitan fortalecer el sector y salir de esta crisis. 

Actualmente los gastos en todos los rubros se han visto incrementados:

1 - Alimentos y bebidas, con una suba de entre un 5% y un 8%, el cual no se ha podido ajustar en el precio final del consumidor por temas de competitividad del sector. 

2- Gastos Salariales. Los consejos de salarios han colaborado sin duda, en generar mejores condiciones para trabajadores del sector. Sin embargo los aportes patronales y personales continúan siendo altos. El gasto en salarios se acerca al 35% de los ingresos operativos netos.

3 – Plataformas de Delivery: Esta inversión se ha vuelto cada vez más necesaria y requerida por los usuarios. Muchos establecimientos han tenido que recurrir a estas plataformas para poder continuar al menos con un mínimo de funcionamiento que les permita poder enfrentar los costos fijos que no han sido exonerados. Estas aplicaciones son sin duda de mucha ayuda, facilitando a quienes no pueden invertir en publicidad la posibilidad de visibilizarse y comercializar sus productos de manera más eficiente. Sin embargo los porcentajes de comisión están en amplia discordancia con los costos operativos, dejando a los comercios en una clara desventaja y prácticamente con rentabilidad 0.

4 – Gastos financieros: La inclusión financiera ha colaborado en generar mejores condiciones para los uruguayos pero ha traído serias complicaciones económicas para el sector:

 a) Retenciones impositivas: Estos mecanismos, en pro de la defensa del crédito fiscal, determinan costos financieros que afectan la rentabilidad de la operación. Obligan a contar con un mayor capital de giro y/o endeudamiento y varían por tipo de explotación. Estos procedimientos deberían ser revisados a efectos de lograr su alivio con variantes por tipo de actividad.

 b) Tarjetas de crédito: El plazo de pago de las administradoras de crédito a los comercios varía entre 20 y 30 días, a contar desde la fecha de la transacción. Las administradoras deberán abonar la operación a las 72 horas de realizada la adquisición, de lo contrario, no financian la compra (su core business), sino que lo hace el establecimiento, sin recibir una retribución por dicho esfuerzo. Este plazo, genera que muchas empresas gastronómicas tengan que realizar gastos conocidos como “financieros”, como pueden ser manutención de cuentas corrientes, gestión de chequeras y muchas veces costos de sobregiros. 

c) Aranceles: Dada la rentabilidad del negocio, los aranceles y/o comisiones deberían reducirse en un 50% o combinarse con una reducción de los plazos de pagos, a efectos de retribuir y compensar la generación de clientes y los ingresos que estos van a generar para sus arcas. Si nos comparamos con el resto del mundo, el modus operandi de estas empresas resulta plenamente perjudicial para el sector gastronómico. 

A dos meses del cierre de locales, se reabren las puertas, con una facturación que no supera el 30% de la que se tenía en enero y febrero (siendo éstos en Montevideo meses de baja temporada). Esto hace que los empresarios gastronómicos comiencen a tomar parte del personal, o utilicen el seguro de paro parcial para poder continuar con sus actividades. Retomar el 100% del personal que trabajaba en nuestros locales se vuelva prácticamente inviable.

El CGYU plantea a raíz de esta situación tres puntos claves para el sector:

1) Personal: Considera necesario aplicar el subsidio “Empleo Juvenil” a todos los asalariados gastronómicos para la recuperación de dichos puestos de trabajo. Generación de beneficios provisionales para la re contratación de sus empleados, con el fin de reactivar la generación de empleo genuino. 

2) Cargas fiscales: Solicitan la baja del porcentaje del IVA mínimo para Bares y Restaurantes, esto permitirá reactivar la economía del sector y mejorar los costos para el consumidor final, por ende estimular el consumo. 

3) Convenios con bancos: Hoy en día el 90% de las transacciones en restaurantes es con tarjetas de débito y crédito y los aranceles se triplican con respecto a otros países de la región. Por ello plantean bajar los aranceles bancarios, como sucede en otros países del mundo que buscan reactivar el sector.

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