El próximo 21 de marzo, la rambla de Punta Carretas será escenario del ya icónico Cosquín Rock Uruguay 2026. La apuesta este año implicó una inversión superior a los US$ 1,8 millones, un rediseño integral del formato y la ambición explícita de consolidar al país como la segunda plaza más relevante del universo Cosquín en América Latina.
El festival, fundado en Córdoba por José Palazzo y convertido en una marca con presencia en varios mercados, atraviesa una etapa de expansión con planificación temprana y una lectura cada vez más sofisticada del negocio del entretenimiento en vivo.
“Lo primero que hicimos fue trabajar mucho tiempo. Trabajamos durante un año”, reveló Palazzo en diálogo con InfoNegocios Uruguay. Esa anticipación incluyó su reciente paso por un congreso de música en Londres, en donde cerró con artistas internacionales —entre 10% y 15% de la grilla— para futuras ediciones.
Hasta ahora, el festival se realizaba en la Rural del Prado, pero el nuevo predio habilita otra escala y otro tipo de experiencia. “Esperamos más de 30.000 personas y ya empezamos a construirlo”, afirmó el productor que está por estos días de visita por Uruguay. La cifra concentra en una sola jornada el volumen que antes se distribuía en dos días.
El traslado supone un salto cualitativo. La infraestructura se monta desde cero y exige un presupuesto mayor. “Nos vimos en la obligación de hacer pegar un salto cualitativo al festival y transformarlo en algo más grande y ambicioso”, explicó. El layout replica el modelo de Córdoba, con varios escenarios simultáneos, amplias áreas de circulación y una lógica pensada para grandes flujos. La organización publicará los planos con antelación para ordenar el movimiento del público y optimizar los tiempos entre shows.
El nuevo formato incluye un escenario 360°, instalado en uno de los laterales del predio. La estructura, redonda y visible desde todos los ángulos. La apuesta técnica amplía la superficie disponible y diversifica la experiencia sin superponer audiencias, ya que las distancias entre escenarios buscan segmentar flujos y elecciones musicales.
Uruguay ocupa un lugar estratégico dentro del ecosistema Cosquín, no sólo desde el punto de vista artístico sino también desde el negocio. “Es la segunda edición más importante que tiene Cosquín Rock”, sostuvo Palazzo. Según detalló, el capítulo uruguayo supera en escala a los de España, Chile, Paraguay, Brasil y Estados Unidos —donde el festival alterna entre Miami y Nueva York— y es el que más se aproxima al modelo original argentino.
La estructura de ingresos combina venta de tickets, alimentos y bebidas, merchandising y sponsoreo. El peso de las marcas resulta decisivo. “Sin el acompañamiento de las marcas no es posible”, subrayó. Las empresas no solo financian infraestructura, sino que encuentran en el festival una plataforma de activación y captura de datos cada vez más sofisticada.
El nuevo predio, con mayor disponibilidad de metros cuadrados, habilita intervenciones más ambiciosas que las que permitía la Rural del Prado.
En Argentina, el festival ya cuenta con un contrato de transmisión con Disney por varios años. En Uruguay, la televisación se realiza a través de la televisión pública, aunque la organización trabaja para ampliar derechos de transmisión en futuras ediciones y alcanzar una cobertura latinoamericana más robusta.
El desafío financiero de 2026 se sostiene sobre antecedentes sólidos. La última edición en Córdoba reunió a más de 90.000 personas y fue, según Palazzo, “histórica”. Esa experiencia nutrió aprendizajes logísticos que ahora se trasladan a Montevideo: planificación de recorridos, mejora en servicios gastronómicos, sanitarios y de salud, y estímulo a que el público defina con anticipación su agenda de shows.
La grilla refuerza el carácter rioplatense del encuentro. La presencia de La Vela Puerca, habitual en la historia del festival, opera como garantía de convocatoria. “Es un artista muy emblemático, muy importante y significa una celebración garantizada por parte de la gente”, afirmó Palazzo. En Argentina, la banda participó en 24 de las 26 ediciones; en Uruguay, en cerca del 60% de las realizadas.
El lineup es vasto, pero hay destaques ineludibles como Divididos, Ciro y los Persas, Illya Kuryaki and the Valderramas, Trotsky Vengarán y La Abuela Coca, entre otros.
La estrategia para 2026 apunta a consolidar identidad local sin resignar ambición internacional. “El público uruguayo ama mucho su música y por eso sí o sí tiene que haber mucha música uruguaya”, señaló el fundador. En paralelo, ya analiza ventanas de fechas para atraer talentos internacionales en próximas ediciones.
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