Probamos el Seat Ibiza Style 1.6: confort, diseño y calidad

(Por José Manuel Ortega) Este Ibiza poco tiene que ver con las generaciones anteriores. Es más en cantidad y calidad. Acertado diseño, muy buena terminación, confort de marcha y algunos aspectos mejorables. El análisis.

Seat muestra la palabra “autoemoción” en su logo, buscando vincular el placer de manejar con sus modelos. Podría decirse que es lo más parecido a Audi dentro del grupo VW.

Disponer del Ibiza durante un día no es lo ideal, pero la oferta de Maipú Exclusivos nos permitió tomar un primer contacto con el producto de Seat.

Sin dudas el diseño es uno de sus puntos fuertes. Combinación de curvas y rectas, con un resultado que lo asemeja al producto estrella de la marca: el León. Creo -y es subjetivo- que tiene un aire al BMW X1. Lo cierto es que resulta muy atractivo.

Puertas adentro también se respira design. Materiales nobles y no tanto (algunos acolchados) pero de muy buena terminación. Ergonomía aprobada, salvo el mando a distancia de la radio/CD/MP3 (de muy buen sonido y no tan buen alcance) que no resulta intuitivo y se “mezcla” con el comando de guiños. Mala ubicación para las balizas. Confortables butacas (la del conductor con amplia regulación en altura) que sumadas a la doble regulación de la columna de dirección, consiguen una posición de manejo muy buena. Cinco cinturones de seguridad, frenos ABS con disco en las 4 ruedas, antinieblas que se encienden en curva de acuerdo al sentido de giro y control de tracción conforman el paquete de seguridad activa. Doble Airbag. Como opción en esta versión, -intermedia- ESP y diferencial autoblocante electrónico. Completa computadora de a bordo en módulo central, comandada desde brazo derecho.

Uno de los aspectos mejorables es el espacio posterior. Si bien sus poco más de 4 m de largo no permiten abundante espacio, para los ocupantes del asiento trasero es reducido, sobre todo para las piernas.

Vamos a su mecánica. Motor 1.6 litros y 105 CV que parecen más que en los papeles. No sobresale ni reprueba en rubro consumo. En el orden de los 12 litros cada 100 km en ciudad. Buena aceleración, con una curva de potencia pareja, y un sonido del motor algo excesivo –pero muy agradable- sobre todo en alta. En ralentí pasa desapercibido. Buen poder frenante. Suspensiones duritas en conjunto con un chasis que soporta –sin dudas- más potencia. Dirección de respuesta inmediata, gran seguridad en el manejo deportivo. La caja es la conocida del grupo VW, excelente, muy precisa y de recorridos justos.

Finalmente, llegamos al andar. Lo probamos durante unos 200 km, parte de ellos en el mismo -exigente- recorrido de asfalto sinuoso de montaña por el que habíamos transitado con el Civic SI de 200 CV. Las sensaciones no son las mismas, obviamente, pero puedo asegurar que, al exigirlo, este Ibiza no está tan lejos como parecería de acuerdo a la diferencia de potencia y precio.

En ciudad, algo durito, pero confortable. Lo mismo en ruta, y manejo deportivo. No me gustó la respuesta en caminos de tierra en estado mejorable.

¿Lo bueno?. Casi todo. ¿Lo malo?. Algunos comandos no tan a mano, espacio para los ocupantes de atrás, déficit de portaobjetos, y la sensación en caminos de tierra. Y el precio, no tan competitivo como el auto.

De todos modos, el promedio general es alto, un auto absolutamente recomendable. Para alcanzar el éxito comercial solo faltaría restablecer la imagen de marca y algún reposicionamiento en precio.

También en versiones coupé (SC) y rural ST (foto 7), esta última no disponible en Argentina.

El precio de lista de esta versión Style es de U$S 22,400 y la gama comienza en los U$S 20,000.

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