A menos de un año de su desembarco en Uruguay, la cadena estadounidense KFC ya pisa el acelerador. Tras inaugurar sus primeros locales en centros comerciales de Montevideo durante 2025, la marca de pollo frito avanza ahora con un plan de expansión que incluye nuevas aperturas, entre ellas un restaurante en Portones Shopping —con fecha tentativa de apertura para mayo— y la construcción de su primer local independiente, de dos plantas, sobre Bulevar Artigas.
Detrás de la operación local hay un grupo de inversores argentinos y uruguayos con experiencia en el negocio gastronómico y en el sector del fast food. Para ellos, Uruguay aparecía como una oportunidad particular dentro del mapa regional. “KFC es una marca internacional enorme que ya estaba en todos los países de Latinoamérica. El único país donde no estaba era Uruguay”, explicó la gerenta de Marketing y Comunicación de KFC Uruguay, Fernanda Pieruzzini.
El diagnóstico previo señalaba un escenario favorable. “Uruguay es como una joya oculta dentro de Latinoamérica. Es un país súper estable, con buen poder adquisitivo y con las puertas abiertas al mundo”, sostuvo Pieruzzini. Los estudios de mercado también mostraban un alto nivel de reconocimiento de la marca entre los consumidores locales, impulsado por los viajes al exterior y la exposición en redes sociales.
La apuesta inicial se materializó en dos locales dentro de centros comerciales: uno en Punta Carretas Shopping y otro en Nuevo Centro Shopping. Ambos superaron ampliamente las expectativas iniciales. “Los dos locales están funcionando mucho mejor de lo que esperábamos. Los primeros meses tuvimos muchísima afluencia de gente y, aunque después se estabilizó, seguimos por encima de las proyecciones”, señaló la ejecutiva.
Con esa primera etapa consolidada, el plan de crecimiento ya está en marcha. El próximo paso será la apertura en Portones Shopping, mientras que la empresa también trabaja en un proyecto más ambicioso: su primer local a la calle, actualmente en construcción sobre Bulevar Artigas. Se tratará de un restaurante de más de 300 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, con kioscos digitales y sistemas de cobro automatizados pensados para agilizar la experiencia del cliente.
“El local a la calle es un desafío enorme”, admitió Pieruzzini. “Va a ser un espacio muy lindo, con mucha tecnología y pensado para que la compra sea lo más rápida y cómoda posible”.
La inversión por local oscila entre US$ 400.000 y US$ 600.000, según el tamaño y el formato. En el caso del restaurante sobre Bulevar Artigas, el desembolso se ubicará en el rango superior de esa franja. En total, la compañía proyecta abrir al menos cuatro locales durante 2026, incluyendo los próximos dos en Portones y Bulevar Artigas.
El crecimiento también traerá consigo un aumento significativo en el empleo. Actualmente, la operación local cuenta con unos 100 colaboradores, pero cada nuevo restaurante demanda entre 35 y 50 trabajadores. Con las aperturas previstas para este año, la plantilla podría sumar entre 90 y 100 nuevos puestos.
A mediano plazo, la estrategia de KFC pasa por consolidar primero la presencia en Montevideo antes de avanzar hacia otros departamentos como Canelones o Maldonado. “Preferimos ir paso a paso, cuidando mucho la calidad del producto y de la operación”, explicó Pieruzzini.
En paralelo al crecimiento comercial, la empresa también busca instalar ciertas prácticas operativas asociadas a la marca. Entre ellas, la política de no descartar alimentos aptos para el consumo. Los productos que se mantienen en buen estado son donados al Banco de Alimentos Uruguay, luego de un proceso de refrigeración y preservación que garantiza su seguridad alimentaria.
El posicionamiento que la compañía busca construir en el mercado local también tiene algunas particularidades. En Uruguay, el menú fue adaptado a las tendencias actuales del consumo y prioriza formatos sin hueso —como strips, nuggets o sándwiches— en lugar de las tradicionales piezas de pollo, una decisión alineada con la búsqueda de mayor practicidad.
“Queremos que la gente piense en KFC como una marca confiable, para compartir con amigos o familia. Que cuando digan ‘nos juntamos, comimos rico y la pasamos bien’, piensen en nosotros”, resumió Pieruzzini.
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