Bodega Favretto Dragone; historia de reconversión

(Por Ernesto Andrade) El equipo de InfoNegocios entrevistó a Agnese y Lucía Favretto, hermanas que forman parte de la familia  propietaria de la Bodega Favretto Dragone; una bodega en su cuarta generación.

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La bodega se fundó en 1936 por el bisabuelo de Agnese y Lucía Favretto. Poco tiempo pudo trabajar su emprendimiento ya que falleció joven. Sin embargo, sus 6 hijas se hicieron cargo de la empresa familiar con la abuela -de quienes hoy se encargan del desarrollo de la empresa- al mando. “La nona” y sus hermanas fueron quienes llevaron adelante el mayor proceso de innovación hasta el año 1999 cuando se jubila la líder de la segunda generación, dando paso a la familia de Lucía y Agnese.

“Somos 5 hermanos, los 2 varones trabajan la parte del campo y la viña, pero también hay fruticultura, horticultura entonces estamos todos bastante repartidos. Mis padres están los dos jubilados pero igual siguen en actividad, nosotros dos estamos con la bodega y nuestra hermana del medio es ingeniera agrónoma”. 

Las hermanas cuentan que al tomar el mando del establecimiento, fue necesario realizar un cambio vertiginoso ya que si se continuaba con el mismo formato “hoy ya no existíamos”. Según Lucía, se comercializaba muy poca cantidad y en formatos que no son los idóneos al día de hoy como damajuanas de 10, 5  y a veces de 3 litros. En la medida que transcurrieron los años, se emprendió un proceso de desarrollo de la línea de vinos finos, con cambios tales como modificar los viñedos o plantar nuevas variedades. 

Lucía Favretto señala  para competir con los grandes productores es muy difícil, por tanto “año a año te das cuenta, con las leyes que han salido que motivan la baja del consumo, que la gente elige mejor vino para tomar y ahí es donde hacemos especial hincapié, además de que podemos generar mejor rentabilidad con estos vinos”.

Para Agnese la mayor dificultad de ser una empresa familiar es “fusionar ideas, ella podrá tener una idea pero yo tengo otra y eso es lo más complicado, a mi padre por ejemplo tenemos que demostrarle con hechos” señaló. El trato entre todos los miembros de la familia también resulta ser un obstáculo ya que a pesar de “tener las tareas distribuidas, cuando tenemos que encastrar todo, se complica”.

El principal desafío para la empresa es la rentabilidad, las hermanas señalan que buscan continuar reconvirtiéndose de forma permanente y mejorar  la calidad de los vinos. “Tenemos muchas ideas y muchas ganas”.

En la actualidad, las especialistas recomiendan su tannat reserva, ya que se trabajó mucho sobre el viñedo, poniendo especial énfasis en el cuidado y la elaboración meticulosa.

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