Uruguay-Francia fue visto por 408.000 personas en Montevideo (por tele abierta)

Los montevideanos siguieron a la Celeste por la televisión abierta. De acuerdo a la última medición realizada por Mediciones & Mercado el partido debut de Uruguay contra Francia por el Mundial de fútbol de Sudáfrica, tuvo un pico máximo de 34,2 puntos de rating (equivalente a una audiencia de 407.835 individuos dado que un punto de rating corresponde a 11.925 personas). La cifra es cuatro veces mayor al pico de 8 puntos que tuvo la televisación de la participación de Uruguay en el Mundial de Japón/Corea 2002 que, recordemos, fue en horas de la madrugada. A esta cifra hay que sumarle los que finalmente lo vieron por DirecTV y el resto del sistema de abonados (unos 200.000 hogares en Montevideo).
A las 15.30, hora del pitazo inicial, el share estaba dividido de la siguiente manera: 44,6% para Teledoce; 37,9% para Canal 10; 16,6% para Canal 4; y 0,9 para el TNU (canal oficial). Dos horas más tarde, y a consecuencia del zapping, el share se distribuía así: Canal 12 con 38%; Canal 10 con 36,9%, Canal 4 con 22,6% y TNU con 2,5%.
El partido también fue muy visto en la vecina orilla. Según informó el sitio TVShow el empate sin goles entre Uruguay y Francia, que se emitió por la pantalla de Telefe, tuvo picos de 35,6 de rating. En Montevideo, el partido de Argentina contra Nigeria, emitido el sábado a las 11, tuvo un pico máximo de 22,4 puntos, equivalentes a más de 267.000 individuos.

¿Puede Paraguay convertirse en un polo regional de inteligencia artificial y generar un cambio de paradigma tecnológico?

El acuerdo anunciado entre Paraguay y la República de China (Taiwán) para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial (IA) abrió un debate sobre la capacidad real del país para sostener un proyecto tecnológico de gran escala. Mientras el Gobierno proyecta posicionar a Paraguay como un referente regional en IA, apoyado en su energía renovable, especialistas advierten que el desafío no se limita a la disponibilidad eléctrica, sino que también involucra infraestructura digital, planificación estatal y capacidad de ejecución para competir en una industria dominada por las principales potencias tecnológicas del mundo.