La Bajada 2025 acaba de romper su propio récord: ya superó las 45.000 entradas vendidas, un hito que confirma la magnitud del fenómeno y, a la vez, la necesidad del giro que tomó este año: por primera vez en su historia, el evento cobra entrada. El precio es accesible a propósito —$300 por persona, con menores de 12 gratis— porque, como dijo su creador y anfitrión en diálogo con InfoNegocios, Gonzalo Cammarota (DJ Sanata), “el objetivo no era hacerla cara; el objetivo era poder hacerla”.
Todo parte de un diagnóstico muy claro en el que Cammarota enfatiza: “Era eso o no hacerla. Ya no había otra alternativa”.
Una fiesta que escaló más rápido que sus ingresos
Lo que comenzó como una juntada espontánea de la comunidad de Justicia Infinita, con mates, música y dos parlantes en la rambla, hoy es un evento masivo con infraestructura profesional: escenario, sonido, luces, seguridad, baños, ambulancias, generadores, pantallas y una logística comparable a la de un festival de verano, organizado por el equipo de Justicia y la productora Piano Piano.
“La fiesta nos quedó grande en el buen sentido. Se volvió enorme, y lo enorme tiene costos enormes”, contó Cammarota. Para ponerlo en números: La Bajada 2025 cuesta entre US$ 250.000 y US$ 300.000, según detalló en la entrevista.
El problema para el equipo surgió porque esa escala nunca fue acompañada por un crecimiento proporcional en los ingresos a través de sponsors. Con el tamaño del evento, y los costos que este implica, las pérdidas irrecuperables en caso de que La Bajada fuera gratuita podían llegar a ser de hasta US$ 130.000.
“Con publicidad cubrimos un tercio, o menos de los costos. Ni cerca de lo que precisa una fiesta de este tamaño. Ahí fue donde nos dimos cuenta de que la ecuación ya no cerraba”, indicó Cammarota, quien reveló que la planificación para que esta fiesta se vuelva realidad comenzó desde que terminó La Bajada 2024, que convocó a más de 70.000 personas.
Cobrar entrada, pero sin cambiar la esencia
La decisión de cobrar entrada no vino acompañada de filtros, sectores ni privilegios; tampoco existe la exigencia de adquirir las bebidas exclusivamente dentro del predio de la rambla de Punta Carretas.
Cammarota subraya que no hay asientos, ni zonas exclusivas, ni distinciones de ningún tipo: “No queríamos transformar La Bajada en algo inaccesible o segmentado. La gente puede seguir llevando su heladerita, su silla, sus bebidas. Eso no cambia”.
Lo que sí cambia es la previsibilidad en la organización: “Con la entrada podemos saber cuánta gente viene, y eso nos permite dimensionar todo lo demás: seguridad, baños, barras, ambulancias; sin ese dato es imposible”.
45.000 entradas: un dato que ordena todo
La cifra es contundente: más de 45.000 entradas vendidas con semanas de anticipación. Para Cammarota, ese número no es solo un éxito comercial —ya adelantó que no está preocupado por los números—, sino una herramienta clave de gestión.
“Con 45.000 entradas vendidas ya podemos planificar con responsabilidad. Podemos contratar todo lo que hace falta sin cruzar los dedos”, explicó y señaló que saben que muchas personas comprarán en el día su entrada, por lo que se está previendo algún tipo de boletería en el lugar.
En este sentido, admite que parte del estrés histórico que le generaba el evento venía justamente de lo contrario: “Siempre dependimos de la incertidumbre. Nunca sabíamos si iban a venir 10.000, 30.000 o 60.000 personas. Eso te deja vendido en cualquier área: desde los baños hasta la seguridad”.
Una nueva relación con los sponsors
La venta anticipada de entradas también profesionalizará para próximas ediciones la discusión con las marcas. “Ahora tenemos una base sólida. Ya no vamos a una marca a decirle ‘capaz viene mucha gente’, ahora vamos con números reales. Eso cambia todo”.
El modelo mixto —auspiciantes + entradas— asegura la sostenibilidad del evento y evita que su continuidad dependa de una única fuente.
“Cuando lleguemos, cortamos”
De todas maneras, Cammarota afirma que no se trata de vender por vender. “Hay un número hasta el cual podemos garantizar una buena fiesta y, cuando lleguemos, se cierra la venta. No vamos a arriesgar la experiencia ni la seguridad”.
La confirmación de fecha depende, como cada año, del clima. Por eso, las especulaciones sobre que La Bajada sería decretada este martes 9 de diciembre fueron descartadas con el pronóstico de lluvia para esa fecha.
Para Cammarota, el cambio no es económico sino estructural. “La entrada no es para ganar plata. Es para que la fiesta exista. Si querés hacer algo bien hecho para decenas de miles de personas, hay que bancar la producción. Y no se puede decir la mayoría, porque no tengo idea, pero un número suficiente de personas entendió lo que pasaba”.
Tu opinión enriquece este artículo: