En su nuevo informe “Seizing the moment: Latin America’s productivity opportunity”, la consultora McKinsey & Company plantea que, en medio de un panorama global cambiante, América Latina puede aprovechar sus fortalezas y activos competitivos para impulsar la productividad y liberar todo su potencial.
El documento subraya que la región ha tenido un desempeño modesto en inversión y productividad durante décadas y presenta una de las tasas de inversión general más bajas entre las regiones emergentes, con un promedio del 19,7% del PIB entre 1997 y 2022. La cifra varía significativamente en cada país, siendo la de Uruguay un 17,1% del PIB.
La consultora sostiene que, si la productividad de América Latina hubiera evolucionado como la de países comparables, como Polonia o Turquía, su PIB en 2023 habría sido entre un 60% y un 110% mayor, y la región podría haber llegado a la clasificación de ingresos altos del Banco Mundial.
Para cerrar esta brecha, el trabajo de McKinsey propone que la región eleve sus niveles de inversión y mejore la asignación de capital. Apuntando a un promedio anual de entre US$ 1,9 y US$ 2,3 billones de inversión total hasta 2040, permitiría que el PIB regional alcance potencialmente entre US$ 8,9 y US$ 10,3 billones.
En el reporte se explica que “América Latina se encuentra en un momento crucial”, en el que las acciones estratégicas pueden transformar significativamente su futuro económico. Persiguiendo el objetivo de mejorar sustancialmente la resiliencia y capacidad de respuesta de la región a los cambios globales se menciona la necesidad de “movilizar capital, crear nuevos corredores comerciales, profundizar el comercio intrarregional, modernizar la regulación y desarrollar capital humano”.
En este sentido, la consultora plantea la necesidad de poner el foco en sectores clave con alto potencial de crecimiento, que clasifica en tres grandes temáticas.
La primera de ellas consiste en revitalizar la base industrial de los países. McKinsey identificó cuatro sectores en los que impulsar una manufactura de última generación, que comprenden los vehículos eléctricos, las baterías, los semiconductores y los dispositivos médicos. Además, destaca que con las soluciones “Power-to-X” (como hidrógeno, amoníaco, metanol, queroseno sintético y acero verde) y la riqueza en energías renovables, numerosos países latinoamericanos están bien posicionados para captar el crecimiento futuro.
La segunda temática refiere a la digitalización global, destacando los servicios digitales, que han establecido una sólida presencia, así como los data centers, que cuentan con una demanda acelerada por el auge de las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y la nube. Su proximidad a mercados clave, la conectividad, el acceso a energía renovable y los data centers existentes refuerzan la competitividad de la región en estos segmentos.
Finalmente, la tercera temática apunta a un aprovechamiento máximo de los recursos naturales. Esto incluye los agroalimentos, sector en el que la región cuenta con ventajas naturales, como abundante tierra y agua y condiciones climáticas favorables. También refiere al petróleo y gas, por sus importantes reservas, su fuerza laboral competitiva y su conocimiento, y a los minerales críticos esenciales para la transición energética global, como el cobre, el litio y el mineral de hierro, por sus reservas, posiciones estratégicas en la cadena de valor y su infraestructura en servicios públicos, transporte y logística.
Dentro de este marco, el informe ubica a Uruguay entre los países con potencial competitivo en servicios digitales y centros de datos, aunque señala que aún debe profundizar inversiones y fortalecer capacidades. En servicios digitales, destaca la llegada de compañías globales y unas 400 empresas tecnológicas locales, mientras que en data centers resalta la energía renovable, la conectividad estratégica, un marco regulatorio estable y políticas de infraestructura que han permitido una llegada sostenida de inversiones.
En contraste, el análisis considera que el desarrollo de tecnologías Power-to-X en Uruguay se encuentra en una etapa más incipiente. Se trata de un sector con alto potencial, pero todavía condicionado por niveles de incertidumbre. Si bien identifica oportunidades en la producción de queroseno sintético, advierte que su competitividad dependerá de avances coordinados y de una mayor alineación entre actores involucrados.
El informe completo “Seizing the moment: Latin America’s productivity opportunity” se encuentra disponible para descargar en el sitio web de McKinsey & Company.