Perfil Gym, con su director Miguel Raimondo

(Por Santiago Perroni) En nuestra sección “Un Día en…” el equipo de InfoNegocios visitó las oficinas de Perfil Gym y dialogó con Miguel Raimondo, director del gimnasio. 

Image description
Image description
Image description
Image description

¿Cómo nació Perfil?

En 1985 cursamos el Instituto Superior de Educación Física con Roberto, que hoy es mi socio y amigo. En el 1986 comenzamos a trabajar. Como todo adolescente hicimos nuestras fantasías de cómo nos gustaría trabajar, por más que teníamos buenos trabajos y aprendíamos de gente muy capaz. Yo trabajé en la Asociación Cristiana de Jóvenes, en el Náutico, en el liceo 23 de Sayago y en el Bauzá. Después me vinculé a SPA, que era el gimnasio más importante del país. En varios de esos trabajos coincidí con Roberto y allí descargábamos nuestras experiencias e ideas. Con Roberto teníamos la idea de tener nuestro propio gimnasio y decidimos hacerlo realidad. Perfil comenzó en una casa, en este mismo local de 21 de setiembre, con la ayuda de nuestros padres. El local consistía en una pieza con una ducha que era un vestuario, otra pieza con ducha que era otro vestuario, una máquina de musculación y una bicicleta. Pero todo muy prolijo y con mucha dignidad. Siempre buscamos trabajar bien y teníamos discusiones líricas acerca de cómo era la mejor manera de enseñar.

¿Cuándo comenzó el despegue comercial de la empresa?

Perfil nació en marzo de 1990. En mayo de 1991 abrimos nuestras puertas. Nos empezó a caracterizar la pasión por ir a más. Veníamos creciendo y en nuestra profesión crecer viene de la mano de crecer en espacio. En 1992 había una propiedad aledaña en donde habían juegos de maquinitas. Ese año salió una normativa que le impedía a los menores de 18 años ingresar a los salones de maquinitas y la gente que tenía ese local grande nos lo alquiló, porque ya no les servía. A partir de allí empezamos a crecer. Dejamos crecer la imaginación y fuimos atrevidos. Fuimos vanguardistas, fuimos el primer gimnasio con aire acondicionado. No sobraba el dinero, pero queríamos innovar. Viajábamos toda la noche para ir a Porto Alegre y tomar clases con profesores amigos, para aprender técnicas nuevas y poder brindarle lo mejor a nuestros alumnos. 

¿Cuántos socios tienen?

Unos 4.000 alumnos.

¿Qué porcentaje de esos socios son fieles y cuáles son de los que vienen y dejan el deporte al poco tiempo de inscribirse?

Tenemos un porcentaje elevado de alumnos consecuentes, más allá del crecimiento que hemos tenido. Buscamos mantener nuestra identidad. No somos snob, queremos alumnos que apuesten a la educación física para aprender y formarse. Nuestro alumno no viene tan distraído. No vienen a Perfil porque está de moda, o porque es un ambiente social; Perfil es un sinónimo de educación física. Todas las pautas las marca un profesor y hay un lineamiento general. Ya están transcurriendo generaciones: mamás, hijas, nietos. 

¿Cuál de las ocho sucursales le aporta más a la facturación de la empresa?

La de 21 de setiembre y Ellauri. Están todas muy a la par. Pero las características de este edificio hacen que este local esté más cargado de actividades y alumnos. 

¿Qué cambios ha notado con tantos años en la actividad?

Antiguamente vos buscabas llegar a un modelo determinado y ese modelo podía perdurar en el tiempo. Ahora el alumno tiene la necesidad de cambiar la propuesta. No siempre termina en un cambio del equipamiento, puede significar una redistribución de los espacios. Se busca un poco más de diversidad en las propuestas. Aparecen muchas propuestas nuevas en el mercado; siempre las pasamos por un cernidor para que el alumno no sea un conejillo de indias y asegurarnos de que le vamos a enseñar al alumno las mejores técnicas para su bienestar y lo que su cuerpo necesita. 

¿Cuáles son las principales dificultades que se encuentran en el rubro?

Ninguna. Vemos mucho riesgo para el alumno. Nuestra profesión no está legislada, cualquiera puede llamarse profesor e invertir en un gimnasio. Si alguien se fractura da por hecho que lo va a enyesar un traumatólogo y no un cuidacoches. En nuestra profesión eso no sucede. Podés estar en mano de una persona que no está capacitada para manejar tu escoliosis, tus problemas lumbares o de presión arterial. Además cada vez hay más propuestas y no todas son aptas para todos los cuerpos. Hay que estar atentos a eso. 

¿Cómo se ha comportado el negocio en los últimos años?

Siempre estuvimos en etapas de crecimiento. Aunque desde los comienzos entendimos que la educación física estaba ajena a la comercialización de la misma y siempre se nos tildó de románticos, de forma peyorativa. Yo siempre lo sentí como un halago. Últimamente le estamos soltando más la cuerda a Perfil y estamos mostrando más la marca. Tenemos muchos más locales, aparecen promociones y tenemos que ser más flexibles. Todas las promociones son nuestras, no dependemos de ningún banco ni de nadie. No perdemos el romanticismo, pero estamos más abiertos. 

¿Cómo es su día en Perfil? 

Es bastante predecible. De mañana sigo dando clases, en este momento estoy dando clases de cycling. Es la modalidad que más me seduce porque van pasando los años y te vas reconvirtiendo. Hay alumnos nostálgicos que me piden clases de step coreográfico, también di muchos años gimnasia aeróbica. El cycling me permite dar una clase que no es difícil de planificar y aprovecho para entrenar. Después entreno el resto de la mañana. En las tardes recorro de forma aleatoria las sucursales y charlo con los profesores. Tenemos un gerenciamiento formidable, entonces no voy a controlar nada, voy a disfrutar los Perfiles

Dejá tu Comentario: (máximo 1000 caracteres)

Comentarios: