Se vienen las pizzas con masa de vino (la primera harina de tannat se hace en Piriápolis y se llama Vitanna)

Luego de tres años de ensayo y error, el matrimonio formado por Andreína Machado y Diego Dubarry consiguió darle forma al producto que realmente querían: un alimento funcional hecho a base de orujo de uva de tannat, más conocido como harina de uva. Vitanna hace un mes está en el mercado y se vende desde $ 300 a $ 1.000.  

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“El orujo y las semillas de las uvas, que para las bodegas, luego de la extracción del jugo, termina siendo un descarte o desecho, para nosotros es la materia prima fundamental de Vitanna”, dijo Diego Dubarry a InfoNegocios, agregando que “tan fundamental es que solo una vez al año, luego de la vendimia, podemos conseguirla”.

Dubarry, junto a su esposa, Andreína Machado, son los creadores de la primera harina de vino del país, que desde hace un mes comercializan bajo la marca Vitanna, “que viene a ser como un juego de palabras entre vitalidad y Tannat, dado que en el primer caso se trata de un producto con un potencial nutritivo enorme y una gran concentración de antioxidantes, y en el segundo porque es la uva que utilizamos, fundamentalmente porque la cáscara y las semillas de las uvas tintas son las que mayores propiedades tienen para este producto”.

Vitanna, según remarcó Dubarry, es un desarrollo empresarial que surge gracias al Programa Oportunidades Circulares que impulsa la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) junto a BIOVALOR -proyecto que apoya ideas de valorización de residuos agroindustriales-, desde donde salió el financiamiento para validar la innovación y luego para el prototipo y puesta en marcha del negocio.

“Se trató en total de US$ 45.000, una inversión que nos ha permitido avanzar hasta el punto en el que estamos, que es con unos 1.600 kilos de harina de vino ya envasada, en frascos de vidrio, que viene en dos presentaciones: bollones de 100 y de 350 gramos, cuyos precios van desde $ 300 a $ 1.000”, sostuvo Dubarry, agregando que para alcanzar esta producción tuvieron que hacerse de unos “3.200 kilos de orujo provenientes de la Bodega Fallabrino, donde llevan adelante un manejo sustentable de sus viñedos, minimizando o prescindiendo del uso de productos fitosanitarios, lo que no da a nosotros un producto totalmente natural”.

Dubarry dijo a InfoNegocios que si bien la harina de vino todavía no es conocida en Uruguay, a nivel mundial se trata de un producto que se produce y comercializa en países como Canadá, Japón o más cerca en la región, Chile y Argentina. “Y no solo es conocido, sino que posee muchísimas propiedades que resultan sumamente beneficiosas para la salud, principalmente para prevenir el envejecimiento celular”.

El creador de Vitanna señala que la harina de vino se trata de “un superalimento”, ya que es “rico en fibra dietaria y compuestos polifenólicos, que son antioxidantes de alto poder”.

Según Dubarry, el modo de consumir esta harina tiene dos variantes, “por un lado, agregándola a un yogur o un jugo, así como a salsas calientes o frías, o mezclandola en quesos untables, con dosis diarias recomendada de dos cucharaditas de té, y por otro, agregándola a una preparación de masa, en la que puede utilizarse entre un 5% y 10% del total de harina que lleve esa pasta o pan o lo que sea, consiguiendo una masa de un color violeta intenso muy interesante”.

En suma, desde Playa Grande, en Piriápolis, donde Dubarry vive, se fabrica y distribuye a varios puntos del país –sobre todo de la zona este– la primera harina de vino uruguaya, cuyo eslogan comercial apunta más a la cabeza que al paladar, ya que se presenta como Vitanna, alimentación consciente

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