Desde Paysandú y con una lógica de crecimiento orgánico, la startup SmartGym está logrando consolidarse como una de las plataformas tecnológicas uruguayas con mayor proyección regional dentro del ecosistema fitness.
La empresa, fundada y liderada por Francis Díaz, desarrolla y comercializa un software en la nube para la gestión integral de gimnasios y centros deportivos, y hoy ya opera en más de 200 establecimientos de Uruguay y Argentina, con la mirada puesta en nuevos mercados de América Latina.
El origen de SmartGym está directamente relacionado con una experiencia personal. Díaz, desarrollador de software, detectó falencias recurrentes en la administración de un gimnasio al que asistía en Paysandú, vinculadas con el control de pagos, vencimientos y tareas manuales que insumían tiempo y generaban ineficiencias. “Comencé a detectar problemas recurrentes en la gestión del gimnasio, sobre todo en el orden administrativo y la falta de control de pagos”, afirmó Díaz. A partir de ese diagnóstico, en 2019 empezó a desarrollar una solución pensada inicialmente para un único cliente, sin inversión inicial y basada exclusivamente en su propio tiempo y conocimiento técnico.
Durante los primeros años el proyecto tuvo un carácter experimental y de validación, hasta que en 2022 SmartGym se lanzó formalmente al mercado. El contexto de la pandemia funcionó como un acelerador inesperado: la necesidad de gestionar aforos y reservas de turnos abrió la puerta para que muchos gimnasios probaran la plataforma. “Les daba un mes de prueba gratis y así empezaron a usarla; después el crecimiento se dio mucho por el boca a boca”, explicó el CEO. Ese proceso permitió que el producto comenzara a expandirse primero dentro de Uruguay, desde Paysandú hacia Montevideo, Maldonado y otros departamentos, hasta alcanzar presencia en todo el país.
SmartGym funciona bajo un modelo de suscripción mensual o anual y ofrece una plataforma 100% en la nube para los dueños de gimnasios, junto con una aplicación móvil para los usuarios. Desde allí se gestionan reservas de turnos, rutinas de entrenamiento, planes nutricionales y pagos en línea, además del soporte técnico. Según Díaz, uno de los diferenciales del software está en la capacidad de reducir tareas operativas y mejorar la retención de clientes. “Creo que le dimos otro sentido al software, con herramientas pensadas para ahorrar tiempo y reducir las bajas”, afirmó.
El crecimiento de la empresa fue sostenido y gradual. Durante varios años Díaz trabajó solo en el proyecto, combinándolo con su empleo en una empresa de software, hasta que en 2024 decidió dedicarse de lleno a SmartGym. Recién a comienzos de 2025 se sumó un segundo integrante al equipo, enfocado en el área técnica. “Fue todo a pulmón, todo solo, hasta este año”, señaló, aunque reconoció que desde 2023 la compañía comenzó a complementar el crecimiento orgánico con campañas de marketing digital de bajo presupuesto y colaboraciones con influencers del mundo fitness, una estrategia que permitió acelerar la captación de nuevos clientes.
La expansión internacional llegó de manera similar. El desembarco en Argentina se dio a través de una influencer del sector con gimnasio propio en Concepción del Uruguay, que utilizó la plataforma y la difundió entre colegas. “Fue nuestro caballito de batalla para entrar en Argentina”, dijo Díaz. Hoy, cerca de la mitad de los clientes de SmartGym están en ese país, distribuidos en distintas provincias como Buenos Aires y Mendoza, lo que terminó de validar el modelo fuera de fronteras.
Con el mercado uruguayo y argentino ya testeado, la empresa prepara ahora una nueva etapa de crecimiento regional. En agosto de 2025 SmartGym fue seleccionada para integrar Ingenio, la incubadora del LATU, un paso clave para profesionalizar su estrategia y escalar el negocio. “Ingenio nos va a ayudar a trabajar la estrategia, la escalabilidad y la expansión regional”, afirmó Díaz. En ese marco, el plan es avanzar con pruebas piloto en Chile y México, y luego apostar a mercados de mayor escala como Brasil, adaptando la plataforma a monedas, idiomas y particularidades locales.
Además de la expansión geográfica, SmartGym busca ampliar su alcance dentro del propio sector. Si bien el foco principal son los gimnasios y centros de fitness, la plataforma ya se utiliza en estudios de yoga, pilates, natatorios y clubes deportivos, y la empresa trabaja para abrir el servicio a entrenadores personales que quieran ofrecer planes de entrenamiento online. En paralelo, prepara nuevas integraciones, como una alianza con un proveedor de facturación electrónica para automatizar ese proceso y simplificar el cumplimiento normativo para los gimnasios.
Desde una oficina en Paysandú y con un equipo reducido, SmartGym construyó un negocio de base tecnológica con alcance regional y ambición latinoamericana. “El mercado ya está validado y ahora el próximo paso es expandirnos”, resumió Díaz, convencido de que la lógica de software como servicio (SaaS) puede escalar a otros países y consolidarse como una solución de referencia en la gestión del fitness.
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