Desde el comienzo Celicatessen ha entendido que al éxito no se llega solo con buenas intenciones, sino y sobre todo con mucho esfuerzo y dedicación, principalmente en la capacidad de tener que ir adaptándose a cada nuevo desafío. Dicho de otro modo, lo que empezó con algunas pocas bandejas caseras, producto de largas horas de ensayo y error en la cocina familiar, hoy es una empresa en constante crecimiento, con una comunidad fiel y una proyección ambiciosa.
En 2018 las hermanas Francisca y Agustina Fabregat tuvieron esta idea de revolucionar la gastronomía sin gluten y fue en 2020, cuando el mundo se detuvo por el COVID, que Celicatessen tuvo un verdadero punto de inflexión y siguió adelante. Con la incorporación del tercer hermano –Facundo Fabregat– el equipo sumó no solo más manos, sino nuevas ideas, innovación y una visión aún más clara de lo que querían lograr.
“Fue en ese momento –dijo Francisca, vocera de la firma– en que dejamos de ser un emprendimiento familiar, pequeño, hogareño si se quiere, a consolidarnos como una marca confiable y referente en el rubro. ¿La diferencia? Los detalles, porque no solo ofrecemos opciones sin gluten, sino productos que cualquiera querría disfrutar. No creemos en sacrificios, sino en nuevas formas de comer rico y seguro”.
En términos de cifras, el crecimiento de Celicatessen puede medirse con algunos números, como por ejemplo su producción: cada semana, los hermanos Fabregat requieren más de 25 kilos de harina de arroz, otros 25 kilos de mandioca, unos 40 kilos de almidón de maíz y unos 50 kilos de premezcla.
“Cada uno de esos números representa el esfuerzo por mantener la calidad, el compromiso con quienes confían en la marca y el desafío de responder a una demanda que no deja de crecer”, sostuvo Francisca, recordando que en Celicatessen producen desde postres y tortas, pasando por tartas, pizzas y empanadas, elaboraciones de panadería y dulces caseros e incluso platos caseros y pastas, así como también sándwiches y finger food.
Según los hermanos Fabregat, el 2025 se perfila como un año clave para la empresa, ya que la marca quiere estar en más mesas, llegar a más personas y seguir demostrando que lo sin gluten puede no tiene límites.
Para esto, su estrategia de expansión apunta a fortalecer su presencia en Montevideo, sumando distribución en supermercados y grandes superficies. También están trabajando en cerrar alianzas con hoteles y ofrecer desayunos gluten-free, “algo que responde a una necesidad cada vez más presente en el sector gastronómico y turístico”, dijo Francisca.
En suma, el camino de Celicatessen es prueba de cómo cuando hay pasión y propósito todo es posible, ya que lo que empezó con dos hermanas y un horno en su hogar, hoy es una marca que transforma vidas –sí, para los celíacos es así de importante– y rompe barreras.
Lo mejor de todo, esta revolución recién empieza.
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