Para Martín Mercado, vicedirector de Uruguay XXI, el desafío ahora no es construir el hub desde cero, sino seguir atrayendo inversiones y lograr que las empresas ya instaladas reinviertan y amplíen sus operaciones.
El atractivo, según Mercado, combina beneficios concretos —como el régimen de zonas francas y el Parque de las Ciencias— con estabilidad política, certeza jurídica y disponibilidad de talento. Pero hay un factor menos tangible que también empieza a pesar: el ecosistema que se generó alrededor de las multinacionales. Para Gabriela Brancato, Managing Director de Merck en Uruguay, las empresas instaladas comenzaron a funcionar como una red capaz de compartir experiencias y encontrar soluciones comunes.
Ese fenómeno está teniendo efectos que van más allá de las propias farmacéuticas. Brancato destaca el crecimiento y desarrollo de proveedores locales, además de la llegada de nuevos proveedores internacionales que encuentran en Uruguay una demanda capaz de justificar operaciones especializadas. La exigencia de la industria, que trabaja con altos estándares de calidad, termina así elevando las capacidades de toda la cadena.
Un ejemplo concreto aparece en la logística de temperatura controlada. En el caso de Merck, el 80% de sus envíos requiere mantenerse entre 2 y 8 grados y el resto entre 15 y 25. Según Brancato, la compañía pasó de tener un 35% de sus embarques dentro de los parámetros exigidos a alcanzar actualmente el 100%. Parte de esa mejora llegó justamente a través del intercambio de experiencias y soluciones entre compañías del sector.
El próximo desafío pasa por no quedarse con lo que ya funciona. Mientras Mercado señala la necesidad de continuar promocionando Uruguay en el exterior y reforzar la formación de talento, Brancato pone el foco en la próxima generación de la cadena logística: digitalización, inteligencia artificial, conectividad y, especialmente, sustentabilidad. La falta de transporte eléctrico con temperatura controlada aparece como una de las brechas que el país deberá resolver si quiere acompañar las nuevas exigencias de las multinacionales.
Ese será uno de los ejes de la séptima edición de Best Practices in Pharma Supply Chain, que se realizará el 10 de setiembre y reunirá a empresas, autoridades y especialistas del sector. Más que una instancia de intercambio, para las compañías que participan el encuentro se convirtió en un espacio para detectar problemas, compartir soluciones y generar negocios. El objetivo de fondo coincide con el de Uruguay XXI: que las capacidades que el país ya construyó se traduzcan en nuevas inversiones, más proveedores y operaciones farmacéuticas de mayor valor agregado.
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