Doña Coca logró convertirse en la empresa N° 1 en ventas de su rubro gracias a una continua apuesta por la calidad, la innovación, la capacitación de sus empleados y la mejora constante en sus procesos productivos. Desde hace 25 años Doña Coca llega a todos los hogares con sus productos fabricados a partir de recetas familiares con años de historia. Al frente de este equipo de trabajo está Gabriela Olaizola, quien se convirtió en la CEO del Año 2025.
¿Qué mito del empresariado uruguayo rompería?
Me interesa romper con el mito de que en Uruguay no se puede innovar por la escala reducida del país. Muchas veces se asocia nuestro tamaño con una limitación, cuando en realidad puede ser una ventaja, porque nos permite ser ágiles, probar soluciones rápidamente y generar modelos que luego pueden escalarse a nivel regional o global. La innovación no depende de la cantidad de habitantes, sino de la capacidad de pensar distinto, de animarse a transformar procesos y de construir alianzas estratégicas. Desde Uruguay hemos demostrado que se pueden crear productos y servicios competitivos en mercados internacionales. Creo que ese es el camino: dejar de ver la escala como un obstáculo y empezar a verla como un laboratorio de oportunidades.
¿Qué hace su empresa para tener el lugar que tiene en el mercado? ¿Qué diferencia a Doña Coca de la competencia?
El lugar que tiene Doña Coca en el mercado se sostiene en un compromiso integral que combina una excelente propuesta de valor, con talento y compromiso social. Ponemos al cliente en el centro de nuestras decisiones y trabajamos con equipos diversos que aportan creatividad y visión de futuro. Al mismo tiempo, desarrollamos un programa de responsabilidad social empresarial que atiende aspectos clave como salud, alimentación, vivienda y educación, porque entendemos que nuestro rol va más allá del negocio, estamos insertos en una comunidad de la cual tomamos recursos y tenemos la obligación de retribuir con acciones concretas. Además, cuidamos el medio ambiente mediante prácticas sostenibles, conscientes de que la competitividad de hoy también se mide por el impacto positivo que generamos. Doña Coca es una marca transversal que piensa en todos los consumidores. Para nosotros es fundamental mantener la mejor relación calidad precio, por este motivo nos consideramos una marca incondicional con llegada a todos los hogares uruguayos en cualquier momento y ocasión de consumo. Esa combinación de cercanía, talento y responsabilidad social es lo que nos diferencia frente a la competencia y nos permite proyectarnos con solidez.
De la empresa o de su posición en la misma, ¿qué fue lo que tuvo que desaprender para sentir que avanzó?
En una categoría tan competida como la de chacinados, tuve que desaprender la idea de que las estrategias tradicionales eran suficientes para sostener el liderazgo. El mercado exige dinamismo y capacidad de adaptación, por lo que entendí que era necesario dejar atrás la rigidez de ciertos procesos y adoptar metodologías ágiles que nos permitan llegar primero, responder rápido y mantener nuestro actual liderazgo en participación de mercado. Aprendí que la estrategia no puede ser estática: debe ser flexible, anticiparse a las tendencias y estar preparada para ajustar el rumbo en tiempo real. Ese cambio de mentalidad me permitió avanzar, porque en lugar de confiar únicamente en la experiencia pasada, hoy trabajamos con equipos que experimentan, miden y mejoran continuamente, asegurando que nuestra propuesta se mantenga relevante y competitiva.
¿Tiene una frase de película, libro o canción que podría servir como titular del momento que actualmente está viviendo?
Hay una frase de Peter Drucker que me parece muy interesante: “La mejor manera de predecir el futuro es crearlo”. En este momento, esa idea refleja exactamente lo que significa liderar y alcanzar logros. No se trata de esperar que las condiciones externas definan nuestro destino, sino de asumir la responsabilidad de construirlo con visión, estrategia y acción concreta. En un mercado competitivo, especialmente en categorías exigentes como la de alimentos, el futuro no se improvisa: se diseña, se trabaja con equipos comprometidos y se sostiene con innovación constante. Para mí, esta frase resume la esencia de liderar hoy: transformar desafíos en oportunidades y mantener la capacidad de evolucionar con coherencia y propósito.
¿Qué le diría al presidente si lo tuviera frente a frente en una reunión?
Le diría que Uruguay tiene todo para consolidarse como un país competitivo e innovador, pero que para lograrlo necesitamos consolidar políticas que acompañen a las empresas en su esfuerzo por crecer y proyectarse internacionalmente. En sectores tan exigentes como el de alimentos, la agilidad y la innovación son claves, y contar con un marco regulatorio que incentive la inversión, la investigación y la apertura de mercados es fundamental. También le remarcaría que las empresas no solo generamos empleo y desarrollo económico, sino que asumimos un rol social: trabajamos en programas de salud, alimentación, vivienda y educación, y cuidamos el medio ambiente porque sabemos que estamos insertos en una comunidad de la cual tomamos recursos y debemos retribuir. Mi mensaje sería claro: si el Estado y el sector privado trabajan juntos, Uruguay puede transformar sus desafíos en oportunidades y ser un país pequeño en escala, pero grande en visión.
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Sergio Peteco :
Pequeño de Mercado Interno, aunque de superficie si estuviésemos incierto en Europa, tenemos hasta más superficie que Inglaterra, inclusive. Acá en Sudamérica en medio de 2 Gigantes si, somos pequeños evidente. Pero lo que más preocupa en en lo poblacional! Y es una realidad... Que los Gobiernos... Junto con Trabajadores, el Estado mismo y los empresarios... Con INTELIGENCIA, deben si, transformar sus Desafíos en Oportunidades.