En junio, Uruvan cumplió 44 años y, según su director, Mario R. Albarracín, el negocio de las mudanzas internacionales mantiene una tendencia positiva, con un crecimiento anual de entre 10% y 12% desde la pandemia. “Tenemos muchos extranjeros viniendo a vivir a Uruguay por razones de seguridad y por el buen clima”, señaló Albarracín. Entre quienes llegan se identifican principalmente europeos, estadounidenses y argentinos, mientras que Punta del Este, José Ignacio y los barrios privados se encuentran entre los destinos más elegidos.
Pero también hay movimiento en sentido contrario. La empresa viene trabajando con uruguayos que retornan después de vivir en el exterior, así como con ejecutivos que regresan desde Europa y países árabes en un contexto internacional marcado por la guerra, la migración y una mayor incertidumbre.
La operación internacional de Uruvan se apoya en una red de más de 800 agentes en distintos países, lo que le permite coordinar mudanzas desde y hacia prácticamente cualquier destino. Actualmente, por ejemplo, la empresa trabaja en la mudanza de un embajador uruguayo destinado a Etiopía. También ha realizado operaciones vinculadas con Rusia, Sudáfrica, India, China, Australia y países árabes, además de trabajar habitualmente con el cuerpo diplomático.
El negocio, además, se amplió más allá de las mudanzas tradicionales. Uruvan cuenta con servicios para el traslado internacional de mascotas, que incluyen documentación, vacunas, jaulas, despacho y coordinación aérea, y también trabaja con el transporte y embalaje especializado de obras de arte para museos y exposiciones.
La empresa también trabaja con obras de arte, tanto en exposiciones que llegan desde el exterior como en piezas que salen de Uruguay hacia museos y bienales internacionales. A esto se suman los servicios de almacenamiento, guardamuebles y logística, con varios depósitos y una terminal de contenedores. La compañía tiene 60 empleados, 10 camiones y varios depósitos, además de una máquina montamueble que permite hacer trabajos de hasta nueve pisos de altura.
Para Albarracín, el movimiento de las mudanzas también refleja el escenario internacional. “Hoy vivimos en un mundo en el que no sabemos qué va a pasar mañana. Hay mucha conflictividad y en Uruguay a menudo decimos: ‘A nosotros nunca nos va a llegar’. Pero lo mismo nos dijeron cuando vino la pandemia”, sostuvo.
En ese contexto, considera que Uruguay mantiene una posición atractiva para quienes buscan instalarse en el país. “He viajado por todo el mundo y te puedo asegurar que vivimos en un paraíso”, afirmó.
Con la mirada puesta en los próximos años, Uruvan trabaja además en incorporar tecnología, vehículos eléctricos y materiales de embalaje reciclables, mientras busca avanzar en nuevos estándares de sustentabilidad.
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