Parque Miramar se autoayuda y levanta el valor de su barrio (terrenos desde US$ 200.000)

Más de un tercio de las familias que viven en Parque Miramar, barrio arbolado y bien verde comprendido entre Arroyo Carrasco, avenida Las Américas y avenida la Playa, colaboran con su comunidad pagando $ 350 por mes.

Con ese dinero (más de US$ 3.000 mensuales) funciona la Comisión de Fomento desde hace ocho años, sin tanto apoyo en los primeros tiempos pero con igual entusiasmo y ganas de hacerle la vida agradable y sencilla a las casi 1.100 familias que allí viven.

La comisión, hoy presidida por Javier de Lima, se ocupa de varios asuntos como la seguridad (colocaron con la ayuda de sponsors siete cámaras de vigilancia en las entradas del barrio, entre otras cosas), la sede y los deportes que allí se fomentan, mantenimiento de espacios verdes como plazas y proyección de un paseo de perros y recuperación de espacios perdidos y ecosistema de los lagos.

A su vez y quizás el papel más importante de la comisión sea la relación con la comuna canaria, con la que funciona de intermediaria en asuntos como alumbrado público, recolección de podas, limpieza de cunetas, etc. También se relaciona con el ministerio del interior, la policía comunitaria y la empresa privada de seguridad Kaibil. Esto último seguramente sea uno de los motivos por los que el 60% de los habitantes sientan que su barrio es “seguro”, según una encuesta reciente realizada por la comisión. 

La realidad es que en los últimos diez años el joven barrio Parque Miramar, que tiene como característica principal su gran variedad de árboles, vivió cambios bastante dramáticos que se notan no solamente en sus nuevas calles de bitumen, el mejoramiento de desagües pluviales e iluminación sino también en su rápido crecimiento, con numerosas construcciones en proceso que están cambiando su geografía original y que incluyen edificios con oficinas de trabajo.

Parque Miramar también prosperó en la oferta de sus comercios, con el strip center Matisse, que ofrece varias propuestas gastronómicas, un supermercado, una farmacia y una veterinaria.

  

Esta prosperidad se puede apreciar en el precio de sus terrenos que fue incrementando a grandes pasos. La mayoría son de unos 500 m2 y cuestan entre US$ 200 mil y US$ 250 mil.

Solo quedan una decena de terrenos sin edificar. A la venta hay apenas unos seis o siete.

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