Un día, durante una charla de café entre amigos, surgió una idea, un sueño, una posibilidad. Claudio Scalise, Gonzalo Pieres –padre– y Osvaldo Brucco imaginaron que la “Z”, la marca de yerra del legendario equipo argentino de polo fundado en 1992, tuviera en Uruguay su propio espacio. ¿Dónde? En José Ignacio, sin duda el mejor escenario no solo para desarrollar este deporte, sino también para realizar un ambicioso proyecto residencial en el que se puede respirar, durante todo el año, la energía del mar y la calma del campo.
“La Zeta – José Ignacio es un desarrollo inmobiliario, un barrio privado, que claramente tendrá como eje o núcleo central un club de polo, pero también tendrá muchas de las otras actividades vinculadas a los deportes ecuestres”, dijo Scalise a InfoNegocios, agregando que “el proyecto cuenta con más de 230 hectáreas con visuales únicas, porque tenemos el Océano, lagos, muchísimo verde. Se trata sin duda del proyecto más prestigioso de la zona y va a desarrollarse en, al menos tres etapas, siendo la primera hacia fines de 2027 e inicios de 2028”.
Según el empresario argentino, La Zeta – José Ignacio comenzará con un primer barrio de 250 lotes, cuyos terrenos tienen en promedio 1.350 m2 cada uno.
“La idea es tener dos canchas de polo, una situada en un entorno natural a modo de anfiteatro, con hacia los lagos, y la otra ubicada más en la altura, cuyo escenario de fondo será el Océano”, dijo Scalise, remarcando que la multiplicidad de propuestas en torno a este deporte “es de muy buen augurio para el departamento, porque el polo genera mucho trabajo, desde quienes están vinculados con los caballos a quienes están encargados de la organización de un torneo, pasando por todo lo que tiene que ver gastronomía, alojamiento y el merchandising de los clubes, la indumentaria, los accesorios. El polo derrama y expande a su alrededor siempre un buen negocio”.
Scalise dijo que en una etapa siguiente La Zeta – José Ignacio podrá configurar distintas tipologías en torno al club de polo, ya que se ofrecerá la posibilidad de acceder a chacras desde tres hectáreas en adelante.
“El mayor diferencial que tiene este proyecto es que, justamente, el desarrollo residencial convive con el proyecto del club de polo de la familia Pieres, una referencia indiscutida en el mundo del polo. Es decir, además de un desarrollo residencial de primer nivel, con un club house con restaurante, piscinas, áreas deportivas para jugar al tenis, el pádel y el fútbol, La Zeta ofrece vivir la experiencia ecuestre y marítima en un mismo lugar”.
Según el empresario, entre las tierras y la infraestructura que va a desarrollarse, La Zeta es un proyecto de más de 60 millones de dólares de inversión, “que sin duda una vez que comience a rodar recibirá más inversiones y hará del lugar un sitio sumamente exclusivo”.
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