En Paysandú, la preparación ya está en marcha. Según explicó el intendente Nicolás Olivera a InfoNegocios, la comuna ya contaba con un comité que venía trabajando previamente y que ahora amplió su participación con otros actores. La experiencia en eventos masivos juega a favor: la Intendencia organizó actividades con 50.000 personas en jornadas recientes y cuenta con antecedentes como la Semana de la Cerveza. Sin embargo, la llegada del Papa plantea una operación diferente, que exige coordinar la logística departamental con el Gobierno nacional, la Iglesia, protocolo, servicios, tránsito, transporte y seguridad. “Tiene que ser todo impecable, porque es una fiesta”, señaló.
Uno de los principales desafíos será el movimiento de personas. El jefe comunal estima que pueden llegar “varias decenas de miles” de visitantes y toma como referencia la visita de Juan Pablo II a Salto, en 1988, cuando se habla de unas 60.000 personas. A eso se suma un factor regional: Paysandú podría recibir fieles de Argentina y también de Brasil, especialmente de los estados fronterizos, por lo que ya existen conversaciones para agilizar el tránsito por los puentes y los controles migratorios. En paralelo, se trabaja en aspectos como el aeropuerto, unidades de transporte, seguridad, espacios para la celebración, escenario, amplificación y servicios.
La seguridad tendrá también una estructura de coordinación entre los distintos niveles de gobierno. La custodia propia del Pontífice llegará con sus equipos, mientras que la seguridad en territorio uruguayo será responsabilidad del Estado, con participación de la Policía y coordinación con Presidencia. La Intendencia, por su parte, se concentra especialmente en tránsito, servicios y preparación de la ciudad, mientras avanza el trabajo conjunto con la Iglesia y el Gobierno nacional. Incluso algunas decisiones logísticas debieron anticiparse: según explicó el intendente, la capacidad de suministro de determinados insumos en Uruguay es limitada y por eso ya se están reservando recursos necesarios para el evento.
Más allá de la dimensión religiosa, el jefe comunal ve en la visita una oportunidad para el departamento y para toda la región: “tener al mundo en esas horas mirando acá”. La expectativa alcanza a la gastronomía, hotelería, transporte y servicios, aunque con una advertencia: el desafío será dimensionar la oferta a un acontecimiento que tendrá su mayor concentración en pocas horas, con una vigilia y movimiento previo, pero sin generar una infraestructura sobredimensionada. Para el intendente, León XIV no llega solamente como líder de la Iglesia Católica: es también jefe de Estado y líder mundial, por lo que entiende que la visita merece ser recibida por Uruguay “más allá del credo que uno abrace”. La preparación, por ahora, apunta justamente a eso: que Paysandú pueda estar a la altura de una visita que, 38 años después de la última presencia de un Papa en Uruguay, volverá a poner al país en el centro de la escena internacional.
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