José Durquet, CEO de Zona Franca del Plata: un proyecto para descentralizar el desarrollo empresarial en Uruguay liderado por un coloniense

(Por Mathías Buela) Con la construcción de su moderno edificio en Colonia, la nueva Zona Franca del Plata busca atraer empresas de servicios y tecnología, generar empleo local y fomentar la descentralización económica, ofreciendo infraestructura de última generación y beneficios legales propios del régimen de zonas francas.

¿Cómo llegaste al proyecto de Zona Franca del Plata y cuál es tu formación?

Bueno, soy contador público, con maestría en temas tributarios y una trayectoria muy vinculada al régimen de Zonas Francas. Mi foco en este tema me llevó inicialmente a asesorar el proyecto desde mi posición en PwC. Ahí empecé a acompañar al proyecto y, al estar en Colonia y asesorando directamente, naturalmente fui involucrándome cada vez más hasta que surgió la oportunidad de asumir la dirección ejecutiva. En realidad, mi relación no empezó con la familia Ravecca, sino por vinculaciones con el director general del proyecto, ya que PwC era el asesor inicial. Todo ese camino transitado derivó en la forma de relación que tengo hoy, liderando como CEO.

¿Cómo fue tu transición de asesor a CEO y qué experiencia previa te ayudó?

La transición fue muy natural. Antes trabajaba en PwC y tenía proyectos que se mantenían en el tiempo, pero siempre con un enfoque proactivo, resolviendo situaciones y ayudando a las empresas a cumplir sus objetivos. Hoy sigo aplicando esa lógica, pero ahora estoy en los zapatos de la persona a la que antes acompañaba. Eso me permite entender los desafíos desde dentro, y aplico todo lo aprendido en términos de liderazgo, gestión de proyectos y visión estratégica. El objetivo fundamental sigue siendo cumplir plazos y presupuesto, pero con un fuerte componente comercial: queremos que, una vez finalizado, el proyecto atraiga a las empresas que buscamos y que cumpla su propósito como ecosistema de servicios.

¿Cómo está conformado el equipo y cuál es la cultura de trabajo?

Actualmente, el equipo está compuesto por unas 15 personas directamente involucradas, sin contar contratistas externos. Es un equipo con un perfil emprendedor, casi startupero, muy enfocado en innovación y eficiencia. La lógica es empresarial y local, con impulso en servicios y atención a detalle. Esto refleja también la tradición de las Zonas Francas en Uruguay: por ejemplo, la primera se creó en Colonia en 1923, producto de la necesidad de dar un componente de negocio a la ciudad luego de la prohibición de las corridas de toros. La misma lógica centenaria de desarrollo y descentralización es lo que hoy impulsa la Zona Franca del Plata.

¿Cuál es la visión del proyecto para Colonia y el país?

Nuestro propósito es construir un ecosistema que permita a empresas de servicios competir internacionalmente desde Uruguay, generando empleo y desarrollo local. La llegada de la Zona Franca de Plata busca potenciar la infraestructura y servicios de Colonia, aprovechando su hub logístico, educativo y productivo. Queremos que las empresas que se instalen aquí puedan crecer y exportar, creando un efecto multiplicador en la región. Esto incluye espacios de trabajo modernos, sostenibles y con certificaciones internacionales, oficinas flexibles, datacenter de última generación, cargadores eléctricos, reciclaje de agua y toda la infraestructura necesaria para operar globalmente.

¿Qué características tendrá el edificio y cómo se está desarrollando la obra?

El edificio principal tendrá 11.000 m², de los cuales 8.800 m² serán oficinas avanzadas. Actualmente, se ha completado la fundación y la estructura central de hormigón (pasillos, escaleras y ascensores) y se espera iniciar la instalación de madera francesa y vidrio en octubre. La madera proviene de un contratista especializado que ya trabaja con la empresa francesa que la produce. La construcción se realizará en bloques de esquina y de manera simultánea con el montaje de vidrio. La expectativa es que para diciembre se pueda empezar a apreciar la fachada completa. Se proyecta que la Zona Franca esté operativa para el último trimestre de 2026.

¿Cómo funcionará el modelo de negocios y qué servicios ofrecerá?

El modelo de negocio se basa en alquilar espacios de oficinas con todos los servicios asociados. Habrá un Business Center con oficinas llave en mano, totalmente equipadas, con energía, climatización, Wi-Fi, salas de reuniones, cocinas y recepción. También habrá oficinas estándar “en obra gris” que las empresas podrán adaptar según sus necesidades, con flexibilidad para escalar de espacios pequeños a grandes. El último piso tendrá 2.000 m² disponibles, incluso con balcón, para empresas que necesiten un espacio integral. Además, contaremos con datacenter, sostenibilidad, espacios verdes y vestuarios, garantizando estándares de última generación. El presupuesto total del proyecto es de 21 millones de dólares.

¿Cómo atraen empresas y qué tipo de compañías buscan?

La estrategia combina evangelización sobre el régimen de Zonas Francas y la presentación de los beneficios concretos del proyecto. Buscamos empresas locales y extranjeras que vean en Uruguay un lugar eficiente para operar. Parte del interés surge naturalmente por la cercanía de Colonia con Buenos Aires y la seguridad jurídica del país. Además, la Zona Franca permite flexibilidad: una empresa puede tener logística en una zona y servicios en otra, favoreciendo complementariedad. La aspiración es que los usuarios empleen mayoritariamente personal uruguayo, sin limitarse al departamento de Colonia, contribuyendo a la descentralización que la Ley de Zonas Francas promueve.

A nivel personal, ¿cuáles son tus objetivos con este proyecto?

Mi meta principal es que la Zona Franca esté funcionando el próximo año, con empresas instaladas, generando empleo y efecto multiplicador en Colonia. A mediano plazo, si se demuestra que el modelo es exitoso, me gustaría replicarlo en otras zonas de Uruguay. Personalmente, también busco equilibrar la dedicación profesional con la familia, disfrutar de mis hijas mientras desarrollo un proyecto que aporte valor real al país y a la región.

Tu opinión enriquece este artículo:

Un pichón que busca volar alto pero le costó salir del nido (Kopel Sánchez y Lecueder planean con El Águila un gran negocio)

Que sí, que no. Que si hay cartel, que si no hay cartel. En un mercado chico los negocios grandes se ven aunque no parezca. Desde hace tiempo hay ruido sobre la Interbalnearia acerca de un proyecto que allí plantaría bandera. Había que esperar y apareció el cartel. Llamamos, pero del otro lado no encontramos respuesta una vez, dos veces, tres. Que sí, que no. El cartel dice El Águila, un nuevo concepto de ciudad, lo llevan adelante la desarrolladora Kopel Sánchez que se asoció con el Estudio Luis E. Lecueder. Buscamos un lado, el otro. Finalmente hablamos. 

Si de maquinaria pesada se trata (XCMG pisa fuerte de la mano de NANTIVES)

(Por Antonella Echenique) En tres años, el crecimiento en la venta de equipos XCMG -marca icónica de la industria de la construcción en China-, empujó a la firma NANTIVES, representante exclusivo de esta maquinaria en el país, a centralizar su operación en un nuevo local de 4.000 m2 sobre ruta 102. De esto y otros temas InfoNegocios dialogó en exclusiva con Patrick Jakter, director de la compañía.  

Super Bowl LIX: Bad Bunny cayó en audiencias en TV y no rompió los récords de Usher y Kendrick Lamar, ni MJ (¿por qué medios dijeron lo contrario?)

(Por Maqueda-Maurizio-Taylor) Los datos finales de Nielsen para el Halftime Show del Super Bowl LIX son una cápsula de verdad en un mar de hipérbole digital. 128.2 millones de espectadores. No es un récord. Es, de hecho, una caída de 5.3 millones respecto al pico de 133.5 millones de 2025. 

(Lectura de alto valor estratégico, 4 minutos de lectura, material ideal para compartir)

Decile chau a los químicos en tu campo (Fitoforte lanza plaguicida de origen natural)

(Por Antonella Echenique) Dedicada al desarrollo de soluciones agrícolas de origen natural, la compañía Fitoforte SAS presentó su primer producto comercial: Agroforte, producido en Uruguay tras cinco años de investigación, con un proceso que incluyó tres años de pruebas y validación, más una inversión cercana a los 100.000 dólares. ¿El objetivo? Reducir el uso de químicos en el agro.