¿Qué está sucediendo con los monoambientes en Uruguay y por qué están en debate? La pregunta que vienen haciéndose muchas personas estos días acerca de este tema tiene que ver por la relevancia que se generó luego de que el legislador Gustavo González del Frente Amplio presentará una propuesta para limitar o incluso eliminar esta tipología en construcciones nuevas, siendo uno de sus argumentos la habitabilidad y la calidad de vida. En muy pocas palabras, la iniciativa plantea que toda vivienda nueva tenga al menos un dormitorio separado, así como un mínimo de superficie de 35 m2, restringiendo de esto modo los proyectos de “ambiente único”.
Para tener una mirada con perspectivas más amplias, con tendencias a nivel regional y no solo en el plano local, desde InfoNegocios consultamos a Javier Ache, gerente comercial de InfoCasas, quien sostiene que del total de unidades construidas bajo el régimen de Vivienda Promovida entre abril de 2020 y diciembre de 2024 –según datos de la Agencia Nacional de Vivienda–, los monoambientes representaron el 10% del total de unidades desarrolladas.
¿En qué precio se venden estas unidades? Según Ache, los datos obtenidos del portal InfoCasas muestra que el precio promedio de monoambientes demandados para la compra rondan los 95.000 dólares.
El gerente comercial de InfoCasas dijo que, frente al debate legislativo sobre la eliminación de los monoambientes, el portal realizó una encuesta a más de 15.000 usuarios que buscan activamente este tipo de unidades.
“El 68% se presenta en desacuerdo con la eliminación de los monoambientes, un 19% se declara a favor y un 13% se manifiesta indiferente”, dijo Ache, agregando que “entre quienes buscan comprar una unidad, 52% lo hace con fines de inversión, pero un 48% lo busca para uso de vivienda personal”.
La forma de pago predominante que refleja la encuesta realizada por InfoCasas es que el 65% de las personas lo hace al contado, mientras que un 35% recurre a crédito hipotecario.
En cuanto al perfil de quienes alquilan, el 91% de los interesados busca el monoambiente para vivienda personal, de los cuales el 79% habita la unidad de forma unipersonal, el 18% está conformado por 2 habitantes y el 3% por 3 o más personas.
El público que vive en los monoambientes es muy variado: de 18 a 25 años de edad (13%), de 26 a 32 años (25%), de 33 a 40 años (29%), de 41 a 50 años (18%), de 51 a 60 años (10%) y más de 60 años (5%).
“Esto confirma que el monoambiente funciona como un puente para la independencia juvenil como también, una solución habitacional para adultos independientes”, señala el gerente comercial de InfoCasas.
Demanda que existe: monoambientes como respuesta a un cambio estructural
Uruguay atraviesa un proceso de transición demográfica que ha alterado la composición estructural de los hogares. Los hogares unipersonales pasaron de representar el 15,1% en 1985 al 29,2% en 2023, los hogares conformados por dos personas también crecieron, del 23,4% en 1985 al 29,4% en 2023. Esta tendencia refleja no solo una caída en la natalidad, sino un cambio profundo en las pautas de convivencia social.
“El crecimiento de los hogares unipersonales es el fenómeno que explica la demanda sostenida sobre el mercado de unidades pequeñas. A medida que la población envejece y las trayectorias de vida se vuelven más diversas –incluyendo divorcios, independencia juvenil y la postergación en la formación del núcleo familiar–, la necesidad de viviendas que se ajusten a una sola persona se vuelven necesarias”, comentó Ache.
Ahora bien, más allá de este análisis, si llevamos en términos más concretos el impacto que esta medida podría tener en el mercado de alquileres y acceso a la vivienda, el gerente comercial de InfoCasas dice que la prohibición de los monoambientes tendría un impacto inflacionario inmediato.
“Actualmente, el alquiler promedio de un monoambiente en Montevideo se sitúa en torno a los $ 22.000. Si la oferta de estas unidades desaparece y el piso de entrada pasa a ser el de un apartamento de un dormitorio, promedio de $ 27.500, se produce un incremento automático del 25% en el costo de acceso a la vivienda. Este impacto es aún mayor si tenemos en cuenta que los gastos comunes también van aumentando en relación al tamaño de la unidad”, sostuvo Ache.
La tendencia de los microapartamentos en la región
Las principales ciudades latinoamericanas están adoptando medidas que permiten y fomentan la construcción de unidades compactas o "microapartamentos" en respuesta a la escasez de suelo urbanizable y al encarecimiento de los servicios.
Según datos de Secovi, entidad patronal más importante del sector inmobiliario en Brasil, en febrero de 2026 se lanzaron 37.000 unidades menores a 30 m2 en un solo año. La lógica en San Pablo se basa en la movilidad: el residente prefiere vivir en 25 m2 cerca de una estación de metro que en 60 m2 en la periferia, donde el tiempo de traslado puede consumir hasta cuatro horas diarias de su vida.
Por otro lado, en Bogotá y Medellín, la tendencia del "microliving" es impulsada por la generación millennial, que representa una base de más de 13 millones de personas. En estas ciudades las unidades monoambientes son comunes y están enfocadas en un público que valora más la ubicación y las áreas sociales compartidas que la superficie privada.
En Santiago de Chile tuvieron un crecimiento masivo de unidades de un solo ambiente, y si bien esto ha generado debates sobre la densificación excesiva, la solución ha sido mejorar la normativa de diseño y espacios comunes, no prohibir la tipología.
El factor común entre estos mercados, que también se hace evidente en Uruguay desde hace más de 5 años, es que la arquitectura de estas unidades ha evolucionado para incluir mobiliario y distribución eficiente, que maximizan el aprovechamiento del espacio sin aumentar el metraje.
“La propuesta de eliminar esta tipología va en contra de lo que ocurre en la mayoría de las ciudades más dinámicas de la región para resolver su déficit habitacional. El monoambiente es una tipología que funciona bien para algunas personas y sobre todo para algunas etapas de la vida. Su tamaño y valor hacen que sea accesible y práctico para el usuario, permitiendo un ticket de entrada más bajo que sirve como escalera habitacional”, puntualizó Ache.
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