¿Es posible satisfacer a todos los consumidores?

Hace unos días, la Cámara de la Vestimenta del Uruguay advirtió que la iniciativa que obligará a las tiendas de ropa a disponer de todos los talles atenta con la libertad de comercio y podría desajustar la ecuación de muchas empresas, sobre todo los pequeños comercios. Es una razón atendible porque es muy difícil dejar conformes a todos los consumidores. La ley a estudio establece que las tiendas tienen que tener todos los talles y modelos que correspondan a características antropométricas de la población, lo cual es imposible porque somos todos distintos. Sobre el particular se nos ocurre, que ya que no existe una norma para la confección de ropa, y lo que para uno es P, S o G para otro es 1, 2 y 3, una primera medida podría ser empezar a normalizar esa situación. Y otra es que quizás podría haber una oportunidad para aquellos que se especialicen en talles especiales y hagan ropa con onda para los pasados de kilos, para que nadie se sienta discriminado.

Adiós a VeDi y al papel: Mi Docta pone más de 260 trámites online y también mide cuánto trabajan los empleados públicos (5.000 ya fueron capacitados)

(Por Juliana Pino) Tras un año y medio de desarrollo, la Municipalidad de Córdoba presentará este viernes 4 Mi Docta, el nuevo ecosistema digital que reemplazará a VeDi desde el lunes 7. Con más de 260 trámites digitales, 69.211 gestiones realizadas desde marzo y un tiempo de respuesta promedio de 7 días, la plataforma busca terminar con el papel y sumar control en tiempo real sobre la productividad de los empleados municipales.

Ricardito cruzó el charco bien acompañado (la golosina uruguaya desembarca en Argentina de la mano de Billiken)

Ricardito es fabricado por la empresa uruguaya Chocolates Haas y llegó a Argentina con un doble objetivo: reencontrarse con los uruguayos que viven allí y conquistar nuevos consumidores. Argentina siempre fue un mercado de especial interés para la tradicional golosina uruguaya y, según explicaron desde la empresa, el desembarco responde principalmente a una demanda sostenida de compatriotas que buscaban volver a encontrar el producto. A esto se suma el desafío de presentar Ricardito al público argentino y posicionarlo como una golosina asociada a la identidad uruguaya.