Empresarios poderosos eligen lugares alejados para reunirse

Dicen que llegaron menos turistas pero todavía no se sabe cuánto gastan los que están. En la otra punta de esos datos están "los top", que si bien no son tantos, exhiben su poder. Al menos así lo constatan los más de 20 aviones privados que descansan en la pista auxiliar del aeropuerto de Laguna del Sauce y casi no se dejan ver. Para ellos, los emprendimientos Estancia Vik y Laguna Escondida parecen ser sus refugios preferidos este verano, con poca prensa y mucha “cocina”. Todo el mundo habla de Alexander Vik, el empresario noruego que inauguró Estancia Vik José Ignacio, con una inversión superior a US$ 20 millones sobre un predio de 150 hectáreas en la zona aledaña a José Ignacio. El hotel estancia tiene 12 suites cuyo precio oscila en US$ 1.500 la noche, equipadas con arte uruguayo del piso al techo, y afuera polo, golf, spa, e infinidad de amenities. Vik ya está trabajando a full. Este año le sumará un beach house, que funcionará en su propia casa, donde antes estuvieron Guess y Cream. Lo construye el arquitecto uruguayo Carlos Ott con techo de titanio y vidrio, y mucha madera. Y hablando de Ott, otro de los imanes empresarios del verano es Laguna Escondida, que este verano inauguró el club house y ya se instaló como centro de reuniones top del verano.

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Impulsado por una campaña viral del influencer argentino Valen Scarsini, el neozelandés Tim Payne pasó de ser un desconocido a acumular más de 4 millones de seguidores en pocos días. La FIFA, equipos deportivos y hasta Mercado Pago ya encontraron una forma de sumarse al fenómeno. Así como lo fue Mukombo, el jugador de Zaire en el Mundial de 1974, siendo la figurita más difícil y quedando en el recuerdo colectivo, hoy Payne se sube a la contienda en redes.