Como el sutil aleteo de una mariposa (Butterfly consolida una visión y su propósito)

La clínica estética Butterfly es la historia de Elena Amil y su visión de un modelo de negocio que no se logra solo con inversión, sino con trabajo real y una convicción que no se compra ni se estudia. Desde la ciudad de Treinta y Tres, Amil creció y llegó a Montevideo y hoy, luego de más de 15 años de trayectoria, consolida una marca en el sector de la estética y la salud.

El aleteo de una mariposa suele asociarse a un concepto muy preciso: una pequeña acción puede generar una enorme transformación. De algún modo, Butterfly, el centro médico y estético creado por Elena Amil, tiene relación con esta idea –más allá del nombre–, porque por más mínimo que sea un movimiento, en su esencia existen consecuencias que modifican cualquier sistema complejo.

En 2009 Amil tenía tan solo 21 años, una camilla plegable y una fuerte convicción: quería ayudar a las personas a sentirse bien con ellas mismas. Desde su ciudad natal, Treinta y Tres, a fuerza de coherencia, trabajo y aprendizaje constante, Amil convirtió esa camilla en un pequeño consultorio llamado Centro Médico Butterfly.

“En aquel momento ahorraba hasta el último peso que tenía y así pude, en siete meses, abrir mi primer consultorio. Mi familia no tenía ningún capital para apoyar mi sueño, pero siempre ha estado allí para empujar, porque ellos como yo, sabían que si hay algo que tengo es… propósito”, dijo Amil a InfoNegocios.  

Actualmente, Butterfly tiene sede no solo en Treinta y Tres, sino también en Montevideo, más precisamente en Carrasco y Tres Cruces, más una fuerte presencia en las ciudades de Minas, Melo, Varela y Lascano, sobre todo con su servicio estrella de depilación láser definitiva.

“No creo en vender por vender –dice Amil–, me importa mucho más construir vínculos reales, ofrecer tratamientos que aporten valor de verdad. Eso es lo que genera confianza y la confianza es lo que construye Butterfly”.

Este enfoque del negocio que tiene Amil presenta resultados tangibles: más de 2.500 pacientes atendidas por año, con un 87% de nuevas clientas que llegan por recomendación directa. Según la emprendedora, Butterfly tiene una alta fidelización basada en el acompañamiento y la experiencia personalizada.

Según la directora de Butterfly, el crecimiento de la clínica no fue solo territorial, sino estratégico, dado que “hemos logrado formar alianzas con profesionales referentes en distintas ciudades, lo que nos permite operar desde consultorios cuidadosamente seleccionados, con criterios de excelencia, seguridad y confianza… Es decir, nos aseguramos de que cada espacio donde trabajamos esté alineado con nuestros valores, lo que nos permite ofrecer el mismo estándar de calidad, sin importar la ciudad”.

Butterfly combina lo mejor de dos mundos: tecnología de última generación y un equipo que trabaja con calidez, ética y profesionalismo. Entre los tratamientos destacados se encuentran la depilación definitiva y el trabajo en firmeza facial y corporal, todo en base a protocolos médicos, estéticos y cosméticos personalizados.

“La tecnología es un pilar, pero lo que nos diferencia es cómo la usamos: con criterio, con respeto y con un equipo que trabaja desde el conocimiento pero, también, desde el corazón”, afirma Amil, quien desde 2016 comenzó a formarse, además, en gestión comercial e incluso en 2021 dio un paso más: inició la Licenciatura en Gerencia y Administración de Empresas.

“Quiero lograr esto, pero hoy no puedo… bueno, revisemos cuál es el camino para alcanzarlo. Voy a llegar. Esa frase me acompaña y me recuerda que no importa el momento, importa la dirección”, dijo Amil, sosteniendo que ella confía profundamente en su capacidad.

“Un centro como el que lidero no se logra solo con inversión –remarca–. Se necesita visión, trabajo real y una convicción que no se compra ni se estudia. Todo lo que hice lo hice desde el compromiso, desde la honestidad y desde una forma de mirar el negocio que tiene alma. Me importa lo que se sostiene en el tiempo. Eso, en este rubro, es lo que más escasea”.

Uno de los pilares de Butterfly es el diálogo constante con las pacientes. Desde la primera consulta hasta el seguimiento, el equipo prioriza la escucha, la personalización y la contención. En un rubro donde muchas marcas aparecen y desaparecen, Amil construyó un modelo que perdura.

“Cuando el vínculo es real, los resultados van mucho más allá del cuerpo. No vendemos sesiones: acompañamos procesos. Y eso cambia todo”, dice la directora de Butterfly, agregando que “elegir tratamientos de calidad es un acto de amor propio y cuando ese amor se convierte en acción, la transformación es inevitable”. 

Tu opinión enriquece este artículo:

Cada vez van quedando más chicos los m2 (la importadora Oprumin crece de modo sostenido)

En 2003 comenzó siendo una firma distribuidora de mayoristas, pero en 2006 dio el paso a la importación y comercialización, creciendo desde entonces a ritmo acelerado. “Vamos ya por la quinta mudanza, siempre a más y más, porque el día que no tenés stock el negocio se cae”, dijo Pablo Martínez, propietario y CEO de Oprumin, una empresa importadora, comercializadora y distribuidora de productos de consumo masivo, con un espacio de más de 8.000 m2 para trabajar en la Ruta 101. “Que ya nos queda chico”, remarcó Martínez a InfoNegocios.

De cuenca lechera a nodo estratégico regional (Asociación Rural de Florida prevé inversión de US$ 60 millones en polo logístico y puerto seco)

(Por Antonella Echenique) La Asociación Rural de Florida proyecta un parque de 70 hectáreas con una inversión estimada de 60 millones de dólares, que integrará producción agropecuaria, logística e industria, con conexión ferroviaria, exoneraciones impositivas y generación de empleo local. Rafael Leaniz, presidente de la asociación, dialogó con InfoNegocios de esto y otros temas.   

El impacto de la transformación digital y la IA en la experiencia del empleado

La transformación organizacional avanza a un ritmo acelerado y los empleados lo sienten. Más de la mitad experimenta una sobrecarga de cambios, con mayores exigencias, nuevas herramientas y redes de trabajo redefinidas, según los resultados de la más reciente edición de la encuesta Global Workforce Hopes and Fears Survey 2025 que realiza PwC. Este contexto, aunque lleno de oportunidades, también genera tensión emocional y desorientación. Si bien tres de cada cinco trabajadores se muestran entusiasmados por el futuro, la mayoría admite un estrés palpable ante la velocidad de las transformaciones. Las organizaciones no pueden detener el cambio, pero sí construir resiliencia: priorizar el bienestar, equilibrar expectativas, practicar empatía y mantener la transparencia son claves para evitar que la fatiga erosione el compromiso.