¿Están nuestras redes preparadas para las Chromebooks?

(Por Eduardo M. Aguirre - @EduAguirre) La semana pasada y después de muchos amagues, finalmente Google dio a conocer los dos primeros modelos de pequeñas laptops que saldrán al mercado con su nuevo sistema operativo Chrome OS, íntegramente desarrollado para trabajar en la nube. Ahora bien, en nuestra región ¿chocarán contra la inestabilidad de nuestras conexiones a internet?

Las dos primeras portátiles que saldrán al mercado mundial con el sistema operativo Chrome OS de Google serán un modelo de Acer con pantalla de 11,6 pulgadas y batería con 6,5 horas de autonomía) y otro de Samsung con pantalla de 12,1 pulgadas y duración de batería estimada de 8 horas. Serán las primeras “Chromebooks” que prometen inicio en 8 segundos y cuyo software necesario para trabajar estará íntegramente almacenado en la nube. Esto significa que todo el sistema se administra vía navegador web, accediendo a los contenidos y a los programas a través de un sistema de pestañas. El plan es cargar todos los contenidos en la nube para que el sistema sea rápido y seguro.
Hasta aquí todo suena perfecto (al menos para países desarrollados), pero por estas latitudes donde los usuarios se viven quejando en el mundo real y en el virtual (por medio de las redes sociales) de los cortes, la inestabilidad, la velocidad, la falta de soporte técnico, en definitiva, del deficiente servicio que brindan los proveedores de internet vernáculos, a la hora de adquirir una Chromebook tendremos que pensarlo dos (o tres, o cuatro) veces.
Seguramente son realidades que se irán modificando con el devenir de los avances tecnológicos y de las (probables) inversiones que realicen los proveedores de internet, pero en la actualidad en el Cono Sur nos conectamos a velocidades y anchos de banda que son entre la mitad y una décima de las que comúnmente uno puede encontrar en servicios hogareños americanos, europeos (y algunos asiáticos también).
Sabemos que los Chromebooks se ofrecerán en modelos con y sin conexión 3G. Justamente las redes 3G son un tema aparte en cuanto a su deficiente performance. ¿Cuántas veces te ha pasado de estar chateando con alguien (o hablando vía Skype) y que lo primero que te diga sea “perdón si me desconecto, es que estoy con el modem 3G”? Apenas si sirven para sacarnos de apuro (con suerte) o para juguetear con las redes sociales en la sala de espera del odontólogo, de modo que lejos estamos de poder confiar en trabajar 100% en la nube, lamentablemente ya que cuando te acostumbras a hacerlo es fantástico.
Igualmente esperamos con ansiedad la llagada de las Chromebooks (casi tanto como la confiabilidad en nuestras redes).  

Tu opinión enriquece este artículo:

Uruguay empieza a discutir las reglas para una movilidad autónoma (¿Quién paga si el auto sin conductor choca?)

(Por Antonella Echenique) Con vehículos que ya incorporan sistemas de conducción autónoma y la llegada de nuevas tecnologías al mercado uruguayo, el país comienza a discutir un vacío que hasta ahora parecía lejano: quién es responsable cuando detrás del volante ya no hay una persona. Un proyecto de ley presentado por el diputado Mauricio Viera busca crear el marco jurídico para estos vehículos, mientras que desde el BSE advierten que el mercado de seguros también deberá adaptarse.

Mercado de pagos proyecta 656 millones de transacciones con tarjetas en 2026 (volumen operado alcanzaría G. 79,27 billones)

El ecosistema de pagos electrónicos sigue acelerando su crecimiento, pero detrás de las cifras hay un cambio todavía más profundo: los paraguayos usan cada vez menos las tarjetas para retirar efectivo y cada vez más para pagar directamente sus compras cotidianas. A esto se suma el fuerte avance de las transferencias inmediatas mediante alias y QR, que están modificando los hábitos de consumo y la forma en que los comercios cobran, según se dio a conocer durante el evento Pay Meeting 19, organizado por la Cámara Paraguaya de Medios de Pago (CPMP).