La soledad y la brecha tecnológica en los adultos mayores se convirtieron en uno de los grandes desafíos globales de esta década. En ese escenario, una startup fundada por argentinos que hoy residen en San Francisco desarrolló un dispositivo que busca convertirse en una especie de “Alexa emocional” para personas mayores y que ahora apunta también al mercado uruguayo. Se trata de Ato, un asistente conversacional basado en inteligencia artificial que comenzó a comercializarse oficialmente en marzo y que hace envíos al mundo a través de su e-commerce.
El dispositivo fue ideado por Juan Cereigido, un joven de 27 años que detectó un problema creciente, que comenzó con su abuelo en su casa: millones de adultos mayores quedan fuera del ecosistema digital porque las aplicaciones, pantallas y celulares resultan demasiado complejos o poco amigables. La propuesta de Ato elimina casi por completo esa barrera.
El aparato funciona únicamente por voz, sin pantallas ni botones complejos, y permite mantener conversaciones naturales, pedir recordatorios, escuchar noticias o música, recibir mensajes de familiares o simplemente “hablar” para sentirse acompañado.
La startup ya comenzó a enviar equipos desde San Francisco a distintos mercados y confirmó envíos internacionales, incluido Uruguay. Según detalla la compañía en su sitio oficial, el dispositivo se fabrica en Estados Unidos y se despacha globalmente con entregas que demoran entre cinco y diez días hábiles.
El proyecto se viralizó en enero en redes sociales gracias a un video de Cereigido con su abuelo, Ato, probando el primer prototipo del dispositivo. Y tomó notoriedad regional cuando el conductor y empresario Mario Pergolini contó públicamente que su madre utilizó Ato durante la última etapa de su vida. Esa historia ayudó a visibilizar el potencial de una tecnología pensada no solo como asistente virtual, sino también como herramienta de contención emocional.
A diferencia de asistentes tradicionales como Amazon Alexa o Google Assistant, Ato fue diseñado específicamente para adultos mayores. El sistema inicia conversaciones de forma proactiva, recuerda medicación, acompaña rutinas diarias y permite a familiares monitorear actividad y bienestar mediante una aplicación complementaria.
La empresa asegura que más de 1.500 familias ya utilizan el dispositivo y que el promedio de interacción supera las 24 conversaciones semanales por usuario. Además, sostiene que tres de cada cuatro personas mayores reportan sentirse menos solas después de dos semanas de uso.
El desembarco ocurre en un momento especialmente relevante para Uruguay, uno de los países más envejecidos de América Latina. De acuerdo con los últimos datos ponderados del Censo 2023 del Instituto Nacional de Estadística (INE), el país tiene 3,49 millones de habitantes y unas 545.914 personas mayores de 65 años, es decir, que más del 15,6% de los uruguayos son adultos mayores.
Además, el país viene acelerando su apuesta a la inteligencia artificial. En marzo, el gobierno uruguayo y Microsoft lanzaron el primer laboratorio regional de “IA para el bien” en conjunto con el LATU, enfocado justamente en soluciones con impacto social, salud y bienestar.
En ese contexto, tecnologías como Ato encuentran terreno fértil. Según explica la startup, el objetivo no es reemplazar vínculos humanos, sino complementarlos y ayudar a que las personas mayores mantengan autonomía por más tiempo. El dispositivo incluso puede utilizarse por personas con dificultades visuales o motrices, ya que toda la interacción ocurre mediante voz.
Actualmente, Ato se comercializa a US$ 179 más una membresía mensual opcional para funciones avanzadas y soporte familiar. La empresa también trabaja en nuevas funciones vinculadas a reportes de bienestar y seguimiento de hábitos diarios.
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