Los puestos de trabajo directamente vinculados al comercio minorista representan un 9,4% de la demanda laboral en Uruguay, esto incluye puestos de trabajo en locales comerciales de todos los rubros, desde tiendas especializadas hasta generalistas, y desde pequeños almacenes hasta grandes superficies.
Si bien los supermercados y tiendas de mayor dimensión representan la mayor parte de esta proporción –no solo por el volumen de su demanda sino por el uso más intensivo de los medios de búsqueda monitoreados– la muestra logra reflejar las principales tendencias del sector.
Esta proporción es consistente con los datos de empleo. Estudios realizados con base en estadísticas del INE y el BPS, calcularon la incidencia del comercio minorista en 11,5% de la población ocupada, estimando que el sector emplea a alrededor de 190.000 trabajadores.
La diferencia respecto del indicador de Advice puede explicarse por el hecho de que los estudios miden datos distintos: las cifras de empleo se refieren a puestos de trabajo efectivamente creados, mientras las oportunidades de empleo proporcionan un “pulso” de la demanda laboral, indicando el ritmo al que esta se expande y se renueva.
Los datos que se presentan a continuación incluyen a todos los puestos de trabajo que están directamente involucrados en la actividad comercial, es decir, que se ocupan del funcionamiento habitual de las ventas, atención al cliente y manejo de mercadería dentro de los locales comerciales.
En el primer semestre de 2026 se publicaron 3.252 oportunidades de empleo para trabajar en puestos directamente involucrados en funciones del comercio minorista. Con este dato, la demanda laboral asociada al sector permaneció prácticamente estable en comparación con un año atrás, registrando una variación de 0,7%.
“Este resultado –señala Advice– implica una desaceleración del ritmo de expansión interanual de la demanda ya que, en el semestre anterior, la tasa de crecimiento había sido de 4%. Este estancamiento puede interpretarse, no obstante, como una señal de estabilidad en un contexto poco favorable: el sector ha mantenido su dinamismo en un escenario de bajo crecimiento económico, en el que la demanda de trabajadores, en el conjunto del mercado laboral, disminuyó 6,6%”.
Por otro lado, en comparación con el segundo semestre de 2025, la demanda laboral asociada al comercio minorista cayó un 5,4%, aunque es una variación esperada, dado que en el cuarto trimestre de cada año se produce lo que se conoce como “pico estacional de demanda”.
Un seguimiento de la evolución trimestral de la demanda permite observar que en el último trimestre de 2025 se habían relevado más de 1.900 oportunidades de empleo, un crecimiento de 24,3% respecto al trimestre previo. Pasado este “pico” de demanda, el descenso se concentró en enero–marzo (-13,3%); en abril–junio la variación fue moderada (-3,1%) y el volumen de la demanda se mantuvo sin cambios relevantes, en alrededor de 1.600 oportunidades laborales.
El “efecto Temu”
Puede llamar la atención que el comercio minorista haya tenido una desaceleración de las ventas y de la demanda laboral mientras el indicador de consumo privado, elaborado por el Banco Central del Uruguay, creció a un ritmo estable en el transcurso de 2025 e incluso se aceleró en 2026, con una expansión interanual de 2,9% en el primer trimestre y 2,6% en el segundo.
“El propio organismo –señala el informe– identificó el fenómeno de las compras online como uno de los componentes clave que sostuvieron el consumo en el último año: en todos los informes del período, se explicó que una parte relevante del crecimiento del consumo privado tenía origen en las importaciones de bienes de consumo bajo la modalidad de franquicias”.
Esto es posible porque el indicador mide el gasto de los hogares en bienes de consumo, independientemente de que estos se hayan producido o comercializado dentro del país. Es decir, el consumo privado puede registrar un crecimiento sin que esto represente una expansión equivalente de las ventas de los comercios minoristas a nivel nacional.
Esto es, en efecto, lo que sugieren los datos: la Dirección Nacional de Aduanas registró 1,98 millones de envíos ingresados al país bajo la modalidad de franquicias en 2025, un aumento de 108% frente a 2024, año en el que ya se había registrado una expansión interanual de 73%.
No se trata de una variación marginal de un canal minoritario sino de un crecimiento muy acelerado en una modalidad de adquisición de bienes, que refleja una transformación de los hábitos de consumo.
¿Esta transformación explica la desaceleración de las ventas y de la demanda laboral en los comercios minoristas a nivel local? “Correlación no implica causalidad”, dice el documento de Advice, sin embargo, la coincidencia temporal es consistente con la hipótesis de cierta incidencia.
“Aunque el aumento de las importaciones de bienes de consumo en la modalidad de franquicias probablemente no explique por sí solo la desaceleración de las ventas y la demanda laboral en el comercio minorista, se lo puede identificar como un factor relevante que contribuiría a explicarlo”, agrega el informe.
Esta hipótesis es viable, en particular, porque los bienes de consumo importados mediante la modalidad de franquicias pertenecen específicamente a rubros del retail (vestimenta, artículos para el hogar, juguetes, entre otros), que compiten más directa mente con los comercios nacionales que con el conjunto de la economía
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