Por US$ 800 mensuales podés aprender a volar

(Por Santiago Perroni) Aerosur Escuela de Vuelo tiene entre 50 y 70 alumnos que aspiran a ser pilotos. Algunos lo ven como una profesión y otros como hobbie. Toda la carrera tiene una duración cercana a los cuatro años, pero generalmente lleva más porque el estudiante suele volar pocas horas mensuales por los costos que implica convertirse en piloto.

En la academia se brindar tres cursos. El primero es el de piloto privado que al finalizar le otorga al estudiante una licencia que le permite salir a pasear en un avión pero no lucrar con eso. Se requiere tener tercer año de liceo aprobado.

Después está el curso intermedio o de habilitación de vuelos por instrumentos que le permite al piloto volar cuando las condiciones climáticas no son las ideales y para poder cursarlo se necesita tener un nivel de inglés avanzado porque hay que dar exámenes de aviación internacionales en este idioma.

El último curso es el que otorga la licencia de piloto comercial. Es necesario haber terminado secundaria para hacerlo porque tiene carácter de estudio terciario. Para cada curso hay que cumplir con clases teóricas y acumular determinadas horas de vuelo.

Mario De los Santos, director de Aerosur, explicó a InfoNegocios que el tiempo que toma todo este proceso es relativo y cada alumno coordina sus clases como prefiere. “Lo ideal sería recibir dos horas teóricas por semana y también tener un día disponible para acumular horas de vuelo”, explicó De los Santos. El costo de eso sería de US$ 200 semanales para cualquiera de los cursos. Es decir, US$ 800 por mes. Considerando el costo que implica convertirse en piloto, muchos estudiantes se acercan esporádicamente a tomar clases y es por eso que puede llevarles mucho más de cuatro años concretar sus objetivos.

“Uruguay es hoy uno de los mejores países del mundo para planear inversiones a largo plazo” (Román Viñoly, CEO de Integrated Development)

(Por Cecilia Presa) El empresario reflexiona sobre por qué el país se volvió un lugar estratégico para invertir, cómo nació Médano —un edificio de 50.000 m² que busca redefinir el residencial de alta gama en la costa— y qué aprendizajes de su padre el arquitecto Rafael Viñoly están guiando la nueva etapa de la empresa.

José Cujó, contratista principal del último proyecto de Rafael Viñoly: Médano by Viñoly, un desafío técnico y simbólico en El Pinar

(IN Content) La constructora uruguaya José Cujó S.A., con más de 70 años de trayectoria, participa de la construcción de Médano by Viñoly, la obra residencial que representa el último diseño del arquitecto Rafael Viñoly en vida. Ubicado en la entrada de El Pinar, el desarrollo se caracteriza por su exigencia técnica y su dimensión simbólica, situando a la empresa al frente de una obra de gran complejidad en el mercado uruguayo.