En el marco del lanzamiento oficial del Mes de la Afrodescendencia 2026, CAF —banco de desarrollo de América Latina y el Caribe— y el Ministerio de Desarrollo Social firmaron un convenio para la puesta en marcha del Programa para el Desarrollo Afrouruguayo, una iniciativa orientada a fortalecer las políticas y acciones destinadas a promover la equidad racial y el desarrollo de la población afrodescendiente en el país.
La cooperación técnica tiene como objetivo fortalecer las capacidades institucionales, comunitarias y económicas vinculadas a la implementación de políticas públicas con enfoque étnico-racial e interseccional. Con ese fin se desarrollarán acciones de asistencia técnica, formación, capacitación, generación de conocimiento, articulación territorial y promoción de iniciativas de inclusión socioeconómica, alineadas con la Estrategia Nacional de Políticas Públicas para la Población Afrodescendiente 2030.
La operación fue aprobada por CAF bajo la modalidad de cooperación técnica no reembolsable.
“Con esta alianza, CAF reafirma su compromiso de impulsar la diversidad étnico racial como un eje central del desarrollo en la región. No hay desarrollo pleno mientras persistan las brechas que, por razones históricas, afectan a la población afrodescendiente. Este programa apuesta por transformar la sólida arquitectura normativa de Uruguay en oportunidades reales de educación, empleo y participación”, señaló Eddi Marcelín Bermúdez, director de Diversidad de CAF.
El ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, cerró la actividad con una reflexión sobre el sentido de la justicia reparatoria. "Estoy convencido de que no hay justicia sin reparación", afirmó, y subrayó que las injusticias del pasado "no son un problema del pasado, es un problema del presente" mientras no exista reparación efectiva.
Civila señaló que romper comunidades ha sido históricamente una forma de ejercicio del poder sobre las personas afrodescendientes. Por eso, dijo, superar las desigualdades estructurales requiere fortalecer la organización colectiva, no solo atender trayectorias individuales.
En Uruguay, las desigualdades que aún afectan a la población afrodescendiente —que representa el 10,6 % de la población, según el Censo 2023— tienen raíces históricas vinculadas a procesos de esclavitud, exclusión y discriminación racial, y continúan reflejándose en indicadores sociales, económicos, educativos y sanitarios.
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