Lun 20/10/2008
Lluvia. Me gusta quedarme en la cocina después del desayuno, y ponerme a leer, pero recuerdo que hoy termina el plazo para una reseña que prometí escribir. No consigo librarme de la convicción de que sólo descansaré después de haber hecho mis deberes. La idea de pasar la mañana sin trabajar, dedicado al ocio, con un libro que no tengo que leer por obligación, me resulta casi impensable. Me pasaba lo mismo de chico, cuando sabía que no me era posible enfrascarme en mis juegos hasta después de ordenar mi cuarto (por ejemplo). ¿Por qué? Alberto Manguel, Diario de lecturas.
- Lluvia. Me gusta quedarme en la cocina después del desayuno, y ponerme a leer, pero recuerdo que hoy termina el plazo para una reseña que prometí escribir. No consigo librarme de la convicción de que sólo descansaré después de haber hecho mis deberes. La idea de pasar la mañana sin trabajar, dedicado al ocio, con un libro que no tengo que leer por obligación, me resulta casi impensable. Me pasaba lo mismo de chico, cuando sabía que no me era posible enfrascarme en mis juegos hasta después de ordenar mi cuarto (por ejemplo). ¿Por qué? Alberto Manguel, Diario de lecturas.