La elección de Nordex por parte del Vaticano se apoyó, según explicó Luis Radmilovich, director de Funciones y Cultura de la compañía, en la trayectoria de la empresa y en los estándares de calidad alcanzados en las cinco marcas que produce.
La unidad parte de una Fiat Titano doble cabina, que está siendo readaptada a partir de requerimientos técnicos definidos por el Vaticano. Entre otros aspectos, el trabajo contempla las condiciones de distancia, comodidad y ubicación del pontífice, además de los colores y otros elementos específicos del vehículo.
El proyecto es inédito para la compañía y también para Uruguay: es la primera vez que se fabrica un Papamóvil en el país. El proceso combina el trabajo de los equipos de ingeniería y operarios de Nordex, en una iniciativa que despertó especial interés entre los cerca de 800 trabajadores de la empresa. En la última y única visita papal a Uruguay, en ese entonces el vehículo que transportó al papa Juan Pablo II, fue fabricado en Argentina.
Uno de los datos que hasta ahora no había trascendido es que Nordex donará el vehículo una vez finalizado. El Papamóvil no quedará en poder de la empresa, sino que permanecerá dentro del ámbito de la Iglesia uruguaya.
Antes de su entrega deberán completarse las distintas etapas de adaptación, ensayos y pruebas de rodaje. La compañía apunta a comenzar con las pruebas alrededor del 20 de octubre, sujeto a la evolución del proyecto.
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