MOOD busca cambiar los tiempos de la construcción tradicional con un modelo industrializado que permite fabricar una vivienda de 100 m² en apenas 14 días dentro de su planta. El proceso completo, desde la confirmación del diseño hasta que la casa queda pronta para instalarse en el terreno, lleva entre 75 y 90 días. “Hoy estamos entregando a razón de una casa por semana, completamente terminada”, explicó a InfoNegocios, Bruno Minicelli, de MOOD. La diferencia, sostuvo, se vuelve especialmente relevante para los desarrolladores inmobiliarios, ya que permite entregar viviendas de forma escalonada y acelerar proyectos que, mediante una obra tradicional, podrían llevar alrededor de un año y medio si se trata de un conjunto de 20 casas.
A un año de haber comenzado la fabricación, en octubre de 2025, la compañía ya lleva 48 viviendas entregadas. Durante los primeros tres meses de operación produjo unos 170 m² mensuales, mientras que actualmente supera los 500 m² y prevé alcanzar los 750 m² por mes en 2027. Minicelli destacó, además, que en esas primeras 48 viviendas no recibieron reclamos por filtraciones de agua ni por fallas vinculadas a las terminaciones y movimientos habituales de una construcción nueva. Para el ejecutivo, esos resultados validan tanto el control de calidad de la planta como el trabajo técnico previo que permite industrializar el proceso sin perder precisión.
Uno de los diferenciales de MOOD es el uso de madera maciza mediante el sistema mass timber, distinto del wood frame, más conocido en Uruguay. Según Minicelli, la aceptación del mercado ha sido mayor a la esperada, en parte por las prestaciones del sistema en materia de confort y resistencia al fuego. También señaló que la empresa logró acceder a financiación bancaria y seguros con condiciones similares a las de la construcción tradicional. A esa base técnica se suma la posibilidad de personalizar los proyectos, con tipologías que van desde pequeñas viviendas de 38 m² hasta casas de 350 o 400 m², adaptadas a diferentes estilos y necesidades.
En cuanto a los próximos pasos, la empresa prevé lanzar sus primeras viviendas de dos niveles durante los primeros meses de 2027, una novedad que le permitirá ingresar en otros segmentos. Al mismo tiempo, continúa ampliando la variedad de diseños para responder a las exigencias de los barrios privados del este del país, además de trabajar en proyectos en Canelones, Maldonado, Garzón, la sierra de Maldonado y Colonia. En ese camino, Aldea, el desarrollo ubicado junto a la planta de El Pinar, fue su principal cliente en la etapa inicial y contribuyó a comercializar los primeros metros construidos.
Detrás de este crecimiento hubo un proceso de desarrollo que incluyó diseñar el producto, construir la fábrica e importar maquinaria alemana en apenas un año y medio. La operación, sin embargo, funciona con mano de obra local. Para Minicelli, el desafío principal fue construir una dinámica industrial propia y ajustar la operativa cotidiana, desde el abastecimiento de proveedores hasta la coordinación de cada etapa de producción. “Está bueno animarse en Uruguay a hacer cosas distintas, innovar y meterle pienso y desarrollo a un país que tiene un montón de oportunidades”, concluyó.
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