En seis años, la marca uruguaya Agni Ghee recorrió un camino que la llevó desde una cocina doméstica a proyectar su desembarco en mercados internacionales. Ese tránsito encuentra ahora un nuevo hito: la apertura de una planta propia de producción en Malvín, un paso que implica alquinar un espacio que dará a la marca un cambio de escala para el emprendimiento.
El origen de Agni se remonta a 2020, en pleno contexto de pandemia. “Yo en ese momento trabajaba en una tienda natural y estaba en el seguro de paro. Con ese tiempo libre empecé a estudiar medicina ayurvédica y ahí conocí el ghee”, recordó, en diálogo con InfoNegocios, Romina Sottolano, cofundadora de la empresa junto a Mariana de Castro.
El ghee, según resume De Castro, es “el aceite de la manteca”. “Es un alimento que se considera sagrado en la India, que surgió hace 5.000 años. Se hace a base de manteca por un proceso de clarificación, se cocina por mucho tiempo y ahí se logra que se separe la lactosa, la proteína y el agua del aceite”. desarrolla. Cuando comenzó a hacer su propio ghee se lo dio a probar a amigos y familiares. “Me di cuenta de que había un nicho”, señaló.
El crecimiento inicial se apoyó en producir desde el Centro de Desarrollo Económico Local (Cedel) de Carrasco, que les permitió a las emprendedoras abrir canales comerciales. Aquel primer año, la marca colocaba unos 200 frascos mensuales de su único formato disponible en ese entonces. Hoy, la producción alcanza las 2.500 unidades al mes y la presencia se extendió a cadenas de supermercados y farmacias, además de tiendas naturales en todo el país.
Ese desarrollo, que Sottolano define como “orgánico y bastante rápido”, mantuvo una constante: la capacidad de acompasar la oferta con la demanda. “Jamás nos quedamos sin stock, siempre estábamos preparadas para eso”, afirmó. La profesionalización del proceso incluyó la incorporación de equipamiento —primero con fondos de la Agencia Nacional de Desarrollo y luego mediante apoyos del Ministerio de Industria— que sustituyó tareas manuales intensivas por sistemas automatizados.
La nueva planta de 60 metros cuadrados, que será inaugurada en mayo, representa un salto cualitativo en ese recorrido. El espacio, que ya se encuentra en etapa de habilitación, permitirá centralizar la producción, abrir nuevas líneas de negocio y generar un espacio abierto para que la marca comercialice de manera directa sus productos. Además del ghee tradicional, la empresa trabaja en desarrollos derivados, entre ellos una pasta a base de ghee, cacao y maní que busca posicionarse como alternativa natural a la Nutella.
El financiamiento del proyecto combina recursos propios con apoyos públicos. “Desde el 2020 tratamos de guardar y no cobrarnos todo lo que ganábamos. Siempre tuvimos un fondo”, explicó Sottolano. A ese ahorro se sumó recientemente un nuevo respaldo del Ministerio de Industria, a través del programa Mujeres que Transforman, destinado a equipamiento.
Más allá de la ampliación productiva, la decisión de contar con una planta propia responde a un objetivo mayor: la internacionalización. La empresa analiza actualmente mercados de la región, con especial atención en Paraguay y Brasil, donde el consumo de ghee presenta una base más consolidada. “Sabemos que es más fácil empezar por el Mercosur, por el tema terrestre y los permisos”, indicó.
El proceso de preparación incluye la participación en programas de apoyo a la exportación y la articulación con instituciones académicas. En conjunto con la Facultad de Química, la firma investiga antioxidantes naturales que permitan extender la vida útil del producto, hoy fijada en seis meses. “Para exportar es poco, entonces estamos trabajando en eso”, detalló.
La expectativa es que hacia fines de este año la empresa pueda concretar sus primeros avances comerciales fuera de fronteras. “Siendo optimista, creo que podemos tener un mercado localizado y algo conversado para el final del 2026”, sostuvo Sottolano, quien reconoce que la competencia internacional será exigente, con productores de larga tradición en India, Medio Oriente y Nueva Zelanda.
Con un equipo reducido —integrado por las dos socias y una colaboradora en producción— y una red de servicios tercerizados, Agni mantiene una estructura liviana que le permitió adaptarse a cada etapa de su crecimiento. Hoy sus productos llegan a todo el país, tanto por distribución en cadenas como por venta directa.
A largo plazo, la ambición excede la expansión geográfica. “Me encantaría ver nuestro ghee en Europa y tener más de 10 productos, que la marca sea referente de lo natural”, proyectó Sottolano. La premisa, asegura, no cambia: ofrecer alimentos de pocos ingredientes, comprensibles y alineados con una alimentación consciente. En esa dirección, la nueva planta no solo amplía la capacidad productiva, sino que redefine el alcance de un emprendimiento que empezó con una olla en casa y hoy busca lugar en el mapa internacional.
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Sergio Peteco :
TODO NEGOCIO, COMIENZA EN UNA IDEA, LUEGO EN "SUEÑO" Y DESPUÉS LA REALIDAD! EN LOS EMPRENDIMIENTOS HAY MUCHO DE AUDACIA, RIESGOS, SUERTE, DESTINO, ES FUERZA, TRABAJO, TEZON, RESILIENCIA... FELICITACIONES A LAS EMPRENDEDORAS, PARECE VAN BIEN ENCAMINADAS Y CRECIENDO.. OJALÁ LOGREN COMPLETAR SUS SUEÑOS.... PARA SU BIEN Y EL DEL PAÍS!!!