La Trastienda Montevideo, ese mítico lugar que fue escenario de grandes espectáculos musicales nacionales e internacionales durante 17 años, no solo cerró sus puertas en febrero de 2025, también estuvo a punto de cambiar su nombre.
Cuando sus co-directores, Fernando Herrero y Enrique Quinteros, comenzaron con las gestiones para volver a habilitar el espacio por motivos de registros de marcas dejaron de lado la firma original y a la sala ubicada sobre la calle Fernández Crespo le iban a poner Sala Montevideo.
Sin embargo, seis meses después un hecho inesperado en la vecina orilla, de donde proviene La Trastienda, reanimó las esperanzas —que luego se volvieron realidad— de mantener el sello: la adquisición por parte de un grupo inversor interesado en seguir con la marca vigente en ambas márgenes del Río de la Plata.
“Ahí cambiaron radicalmente nuestros planes”, admite Herrero en diálogo con InfoNegocios Uruguay.
Según el ejecutivo, el permanecer con el nombre original permitió acelerar la reactivación comercial y artística de la sala. “No es lo mismo salir a vender como una sala nueva que salir a vender La Trastienda. Eso nos permitió agendar más de 50 shows en menos de un mes”, explicó. La grilla, que comenzó a trabajarse formalmente en febrero de este año, irá sumando nuevos anuncios en las próximas semanas, incluidos artistas argentinos.
El regreso oficial será este sábado 25 de abril, con el show inaugural del trío cordobés Touch. Aunque la elección no respondió a una estrategia puntual, Herrero reconoce que el vínculo previo y las referencias incidieron.
Pero más allá de la programación, el foco del proyecto está puesto en la infraestructura. La sala reabre tras más de un año cerrada con una remodelación integral que incluyó mejoras en baños, áreas comunes, audio e iluminación. “Con la inversión estamos cerca de los US$ 250.000, si sumamos todo el proceso”, detalló el codirector.
La apuesta económica, sin embargo, no se detiene ahí. El plan es seguir destinando recursos para optimizar la experiencia del público y la operativa del espacio. Entre las próximas etapas figuran la renovación del piso, mejoras en camerinos, la puesta a punto de la terraza y ajustes en la distribución interna para ganar capacidad.
Actualmente, la sala cuenta con una habilitación para unas 700 personas, aunque el objetivo es ampliar ese número en los próximos meses mediante una mejor utilización de los metros cuadrados. “La idea es achicar espacios muertos y hacer más eficiente cada sector”, explicó Herrero.
En paralelo, el modelo de negocio también se ajusta. Si bien la música seguirá siendo el eje, la nueva etapa incorpora una programación más diversa que incluirá stand up y propuestas teatrales. En esa línea se inscribe la confirmación de un espectáculo del humorista Diego Delgrossi, en una grilla que también sumará más presencia femenina en los próximos anuncios.
Otro de los cambios relevantes es la vinculación con el grupo inversor argentino, que participa bajo un esquema cercano al de franquicia y aporta respaldo estratégico a la operación local.
Las primeras señales del mercado son positivas. Según Herrero, la venta de entradas “supera ampliamente las expectativas”, con varios shows agotados y la mayoría por encima del 60% de ocupación.
Con ese impulso, el equipo detrás de La Trastienda Montevideo proyecta una gestión dinámica, donde la inversión será constante. “La sala va a estar en permanente evolución. Siempre va a haber algo para mejorar”, concluyó.
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