Hay más de dos décadas entre los US$ 400 con los que Noelia Copiz comenzó Viasono en Punta del Este y la inversión superior a US$ 1 millón que la compañía acaba de realizar para instalarse en Buenos Aires. En el medio, la empresa creció, sumó locales, incorporó nuevas unidades de negocio y llevó su propuesta más allá del descanso para entrar de lleno en el universo del diseño y el interiorismo. Ahora llega el turno de cruzar el Río de la Plata.
Viasono eligió Recoleta para concretar su primera expansión internacional y abrir las puertas de un flagship store de 800 m², distribuido en tres plantas, en una casona histórica ubicada en Libertad 1286, en pleno Distrito Arenales, uno de los polos de diseño y decoración más reconocidos de Buenos Aires.
La elección del lugar no fue casual. La propiedad conserva buena parte de la arquitectura de la Belle Époque porteña, con pisos dameros de mármol, paredes revestidas en boiserie y una estética de comienzos del siglo XX que dialoga con el concepto que la marca busca desarrollar en Argentina.
Allí convivirán las dos grandes áreas que hoy concentran el negocio de Viasono: tecnología aplicada al descanso y mobiliario de diseño, además de los servicios de interiorismo para proyectos residenciales, corporativos y desarrollos inmobiliarios de mayor escala.
La llegada a Argentina marca un punto de inflexión para una compañía que nació en Punta del Este en 2003. Copiz comenzó entonces con un capital de apenas US$ 400 y una idea que con el tiempo terminó definiendo la identidad de la empresa: entender que el negocio no pasaba únicamente por vender colchones, sino por instalar una determinada filosofía alrededor del descanso y el bienestar. “Saber descansar es saber vivir” se convirtió así en el concepto que acompañó el crecimiento de la marca.
Hoy Viasono cuenta con cuatro boutiques y un equipo de 60 personas en Uruguay, pero Buenos Aires abre una etapa diferente: por primera vez, la compañía instala una operación propia fuera del país.
“Buenos Aires siempre se sintió como una segunda casa. Es una ciudad que te abraza y te hace sentir pleno desde que llegás. Siempre fue inspiración: en su ritmo, en su arte y en su forma tan única de vivir”, cuenta Copiz.
Para la empresaria, además, el mercado argentino no es territorio desconocido. Desde los primeros años de Viasono en Punta del Este, una parte importante de sus clientes llegó desde Argentina, generando un vínculo comercial que precede por más de 20 años a esta apertura.
“Estoy muy acostumbrada al público argentino, conozco bien sus gustos y me consta el valor que le dan al diseño, la estética y el estilo de vida. El argentino comprende a la perfección el impacto que un ambiente puede tener en cómo uno transita la vida en él. Y no solo lo entiende: lo elige, lo busca e invierte en él”, explica.
La apuesta, de todos modos, no termina en Recoleta. Buenos Aires funcionará como plataforma para ingresar al mercado argentino y la compañía comenzará desde el primer día con capacidad logística para realizar entregas en todo el país. La intención es trasladar a Argentina el modelo de atención y acompañamiento que desarrolló durante más de dos décadas en Uruguay, tanto para clientes particulares como para proyectos de mayor escala.
Para liderar esta primera etapa, Viasono trasladó a Buenos Aires a Joaquín Vila, quien asumirá como Store Manager después de haber estado al frente de boutiques de la compañía en Montevideo y Punta del Este.
“Llegar a Recoleta no es solo abrir una tienda, es traer a Buenos Aires una experiencia donde la tecnología del descanso y el diseño dialogan a medida de cada cliente bajo un nuevo estándar”, señala Vila. Parte del diferencial, agrega, estará en acompañar cada proyecto para que “traduzca la identidad y el estilo de vida de quien lo habita”.
La internacionalización, sin embargo, no implica mudar el corazón operativo de la empresa. Los equipos de arquitectura, diseño, marketing y operaciones centrales continuarán trabajando desde Casa Viasono en Uruguay, que pasará a funcionar como hub para ambos mercados.
El movimiento tiene además una lectura particular por el momento que atraviesa la compañía. Veintitrés años después de haber nacido como un pequeño emprendimiento en Punta del Este, Viasono pasa de una inversión inicial de US$ 400 a desembolsar más de US$ 1 millón en su primera apuesta internacional.
Y Buenos Aires no aparece solamente como una nueva dirección en el mapa. Para la empresa será la primera prueba de un modelo que hasta ahora creció dentro de Uruguay y que comienza a buscar escala regional.
De Punta del Este a Recoleta, Viasono cruza por primera vez la frontera con una apuesta que combina diseño, real estate y expansión empresarial. El próximo desafío será demostrar si la fórmula que construyó durante más de dos décadas en Uruguay también puede conquistar el mercado argentino.
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