Las expectativas están en el consumo privado

Si bien el crecimiento del PBI en 2022 fue del 4,9%, los resultados negativos del tercer y cuarto trimestre advierten que el país ha ingresado en una recesión. Con señales de desaceleración en los sectores que habían traccionado la economía, las miradas se centran en el consumo interno.

Con la divulgación de las Cuentas Nacionales del cuarto trimestre de 2022, se conoció el crecimiento de la actividad económica durante ese año: 4,9%. Como primer comentario, esta cifra de crecimiento es un promedio de lo sucedido en los cuatro trimestres relevados por el Banco Central y, como buen promedio, omite las heterogeneidades que se dan a lo largo del año. Aportemos un segundo dato, cuando se consideran las cifras desestacionalizadas -lo que permite comparar trimestres consecutivos- el segundo semestre muestra una recesión técnica: dos trimestres de caída consecutiva del PIB.

El PIB cayó 0,7% y 1,3% en el tercer y cuarto trimestre de 2022, respectivamente y la sequía tuvo mucho que ver en lo sucedido en los últimos tres meses del pasado año. La actividad agropecuaria se desplomó 21,5% respecto a un año atrás, mientras que la producción de energía, gas y agua cayó 5,7%.

¿Por qué el impacto de la sequia se da ya en el cuarto trimestre de 2022? Porque de acuerdo con la metodología de Cuentas Nacionales, se imputa el impacto de la producción -principalmente de soja- a partir de la incidencia de los costos de producción en la etapa de la siembra (el Banco Central pondera cerca de dos terceras partes del costo de producción a la siembra).

Ahora, ¿la dinámica de la actividad se debe toda a la sequía? No. Se ha dado una desaceleración en diversos sectores de actividad. De hecho, la actividad industrial cayó 4,3% en el cuarto trimestre (repitiendo una segunda caída luego de haber disminuido en el tercer trimestre de 2022), asociada seguramente a un contexto externo más hostil. El sector de construcción se desaceleró de forma importante, pasando de crecer a tasas en torno al 8% a un magro 1,5% en los últimos tres meses del año.

De esta forma se confirma la desaceleración de los principales drivers que empujaron la economía uruguaya hasta mediados de 2022: la inversión y las exportaciones. El consumo privado, como afirmamos en alguna columna de comienzos de año, es el driver que por tamaño y por dinámica deberá cargar sobre sus espaldas el crecimiento económico de 2023.

Por:

Ramón Pampín, gerente de Consultoría Económica de PwC Uruguay.

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