Centrarse en la experiencia del colaborador

Las organizaciones necesitan un nuevo enfoque en el que atraigan y fidelicen a empleados capacitados y flexibles en el uso de nuevas tecnologías, así como alineados con una cultura corporativa. 

Para ello, es importante articular la práctica laboral con el pensamiento creativo desde un abordaje unificado y basado en la experiencia del colaborador. Para esto, algunas prácticas diseñadas por PwC recomiendan centrarse en cuatro principios: las cuatro F. Ellas son: forma, flujo, sentimiento y función.

- Forma: ser claro. Los empleados no pueden hacer bien su trabajo si no entienden lo que se les pide, el propósito del trabajo ni cómo deben priorizarlo.

- Flujo: mantener el movimiento. Una vez que un colaborador se sumerge en una tarea, debe establecerse una sensación de productividad satisfactoria, lo que requiere la capacidad de ponerse en su lugar y crear un sentido de flujo dentro de sus sistemas.

- Sentimiento: hacerlo agradable. Preguntate qué haría falta para que la experiencia de las personas fuera un placer; cómo hacer para que las tareas y procesos sean simples e intuitivos.

- Función: no descuidar los cimientos. En última instancia, los empleados tienen derecho a esperar que lo que están realizando "simplemente funcione".

El cumplimiento de estas cuatro F permitirá mejorar la productividad y ofrecer resultados poderosos. Pero cuando se trata de la experiencia del empleado, debe generarse una interacción constante y fluida con los colaboradores, aprovechando los conocimientos generados para la mejora continua y medir el impacto de su trabajo en la creación de valor. 

Fuente.

Por:

Cecilia Rodríguez, gerente de Selección de Personal de PwC Uruguay.

LinkedIn | Twitter

Tu opinión enriquece este artículo:

A motor de maquila: 2026 sería el año más importante para captar inversiones (exportaciones alcanzaron US$ 471 millones)

(Por TA) El régimen de maquila mantiene un ritmo de crecimiento sostenido y proyecta un segundo semestre con más dinamismo, impulsado por el interés de inversionistas extranjeros y la aprobación de nuevos programas industriales. Según cifras del sector, las exportaciones maquiladoras alcanzaron US$ 471 millones en el primer cuatrimestre del año, consolidando a la maquila como uno de los motores más fuertes del comercio exterior.