¿Y si convertimos las picadas en un negocio?

El tema de las “picadas” clandestinas de automotores, que vienen en aumento en distintas zonas del país, fue fácilmente resuelto en algunas ciudades de la región, que teniendo el mismo problema decidieron crear un predio para oficializar las picadas, y encima generar recursos cobrando entradas. Pero acá el tema no está resuelto y ni siquiera en la propia comuna capitalina se ponen de acuerdo. El director de Tránsito ha dicho en la prensa que van a negociar con las organizaciones que rigen el deporte automotor pero la intendenta interina Hyara Rodríguez aconsejó públicamente desestimular este tipo de competencias por su peligrosidad.
Mientras tanto, directivos de la Asociación Uruguaya de Volantes, entidad que “gerencia” el Autódromo de El Pinar, están de acuerdo con que las competencias callejeras son peligrosas y aseguran que tienen todo el “know how” para que puedan realizarse en el autódromo, donde de hecho supieron realizarse aunque dejaron de hacerse por falta de recursos. No sabemos los términos que negociará la Intendencia de Montevideo con las federaciones de automovilismo y motociclismo pero no sería mala idea armar un circuito para que los “rápidos y furiosos” se saquen las ganas. ¿Cuál te parece el mejor lugar para las picadas legales?  (Opiná en Comentar).

¿Qué tan grande es el “enchufe” del “China Zorrilla”? El Puerto de Colonia prepara una infraestructura de carga de 16 MW por US$ 20 millones

(Por Antonella Echenique) El ferry eléctrico de Buquebus podrá cargar del 20% al 80% en unos 40 minutos, con una potencia de hasta 16 MW y una demanda que puede alcanzar los 40 MWh. A su vez, el buque contaría con más de 5.000 módulos de baterías de iones de litio, con un peso total estimado de entre 250 y 300 toneladas. UTE ejecuta obras de infraestructura eléctrica por unos US$ 20 millones en el Puerto de Colonia, mientras la ANP amplía la terminal para recibir hasta 2.100 pasajeros y 225 vehículos por viaje. 

Surf chic en el campo: así es el hotel que creó una playa a 100 km del mar

A más de 100 kilómetros del mar, nos despertamos, abrimos las cortinas y vimos romper las primeras olas del día desde nuestro balcón. Había tablas, arena y surfistas esperando para entrar al agua, pero estábamos en Porto Feliz, en pleno interior de São Paulo. Esa contradicción entre lo que vemos y el lugar en el que realmente estamos es, probablemente, la mejor manera de empezar a contar nuestra experiencia en Boa Vista Surf Lodge.